Entrevistas

Un viaje onírico y surrealista

En una clara época de incertidumbres, Holms presenta su último single llamado Mi vida Onírica, el cual plantea un escape de la realidad para encontrar refugio en el enigmático mundo de los sueños. Surrealismo, confusión y hasta una revelación forman parte del escenario que propone la solista cuyo sonido nos sumerge en un pop experimental, oscuro y minimalista, sin dejar a un lado su huella característica alternativa.

La artista destaca que este último trabajo es «la llave a una realidad onírica, lúdica y dual, en donde nos reinventamos para lograr una mejor versión propia, la disolución del ego, el saber soltar, soñar despiertos, o mejor dicho vivir soñando».

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Holms se caracteriza por su singular sonido que mezcla oscuros tintes del trip hop con psicodelia y post rock moderno. Fue creado a fines del 2016 por Camil Holms (cantante, compositora y bajista). El viaje Holms siempre lleva al oyente a un trip que lo transporta a distintos estados, transmitiendo una energía enigmática que con el pasar de los minutos se torna hipnótica.

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¿Cómo fuiste puliendo la idea hasta llegar al resultado final de Mi Vida Onírica?

Fue un proceso de casi tres meses, tenía la maqueta con una letra en inglés, en otro tempo y con otra tonalidad. A fines de octubre me reuní con Fernan Mareque (productor-beatmaker)  y empezamos a recopilar influencias musicales más actuales como FKA Twigs, Sevdaliza, Grimes, entre muchas más, comenzamos a plantear una estética que nos llevó para un lado oscuro y minimalista , sin perder la impronta Hølms, le fuimos dando más presencia a los sintes reemplazando la batería por un beat ecléctico y trippero, mientras que las guitarras y el bajo se grabaron en momentos donde la canción nos pedía esa textura. Fuimos puliendo el tema en cada reunión. La voz tenía que sonar experimental, por momentos sumergida en un mar profundo y frío buscamos jugar con sampleos y lo último que desarrollé fue la letra, porque quería que todo mantenga un concepto uniforme a lo que se escuchaba, fue así que empecé a buscar ideas en el mundo onírico, desde lo musical hasta el arte de tapa y finalmente desemboque en Mi Vida Onírica.

¿Cómo definirías al surrealismo dentro de la música?

El surrealismo musical, en lo personal, tiene que ver con permitirse jugar sin estructuras ni ataduras, desapegada por completo de las etiquetas de “ yo soy rock “, “soy pop”,” soy indie”, puedo ser todos esos géneros a la vez que se comportan como múltiples personalidades que conviven en la composición, dejándome llevar en un laberinto de posibilidades. Me gusta que la estética refleje esa impronta. En el caso de Mi Vida Onírica se fusiona muy bien el concepto musical con el arte de tapa ilustrado por Bárbara Núñez. La idea es seguir manteniendo esta estética en donde no existen los límites ni la tendencias y todo nos remonta a una fantasía subjetiva.

Dentro de la cultura rock siempre costó mucho lograr acceder a espacios cuando no sos de Buenos Aires. Por suerte en los últimos años cambió y el rock se federalizó un poco, ¿podés contar tu experiencia como neuquina? ¿Tuviste que mudarte a Buenos Aires o residís en Neuquén?

Vine a vivir a Capital Federal en el 2012 para estudiar producción musical en la EMBA, quería y necesitaba ampliar mi horizonte más allá de estudiar una carrera. Buscaba perfeccionarme tomando clases de bajo y canto, aprovechando de todas las ofertas y oportunidades que ofrece vivir en una metrópolis. También incursioné en el mundo del sesionismo, el cual me dio muchísima versatilidad a la hora de encarar diversos públicos y estilos musicales. Los primeros tres años en Buenos Aires fueron bastante duros porque no terminaba de adaptarme, extrañaba mi familia,amigos y mis momentos con la naturaleza, el hecho de ser del interior y acostumbrarse a la hostilidad y la poca empatía, pero supe encontrar mi lugar quedándome con la experiencia de vivir en una ciudad grande.

¿Podrías definir al trip hop del siglo XXI?

Es un género que fue mutando constantemente y que nunca estuvo del todo instalado en la industria musical. De hecho hay artistas que mezclan trip hop y ni siquiera son conscientes que lo están haciendo. Estamos hablando de una rama musical que fusiona beats downtempo con melodías melancólicas, su origen fue en los noventas en Bristol (Inglaterra), una ciudad fría y gris durante casi todo el año, donde el factor clima fue un condicionante para este tipo de género. Actualmente no considero que exista el trip hop de pura cepa, hay variaciones y fusiones de artistas que combinamos este estilo con múltiples mixturas musicales. Creo que lo que más resalta de este género es esa melancolía con cierta oscuridad que lo vuelve muy profundo y sensible.

¿Cómo caracterizás a tus shows en vivo?

Los caracterizo como una experiencia más que como un show. Amo profundamente conectar con el público y que se lleven algo más que banda sonando en vivo. Intento que sucedan cosas que desencajen por completo al espectador. Recuerdo un show en La Tangente en donde la intro fue un escenario vacío con movimiento de luces y un bolero vintage de Connie Francis, durante el show apareció un ser mitad conejo mitad humano hipnotizando al público con un reloj dejándolos en un estado de confusión total. También me gusta generar climas instrumentales entre canciones como interludios que nos preparan para el tema siguiente y acompañar la experiencia de buenas visuales y un auténtico Outfit.

Por Santiago Ramos

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