Música

Un baión para el ojo idiota

No tengo un disco preferido de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota pero si tengo que elegir uno, me quedo con Un Baión Para el Ojo Idiota. Lo recuerdo porque me transporta a mediados de 1988, cuando trabajaba en Mussnack, la disquería del Perro Emaides, quien  luego se transformó en importante productor de recitales (Cosquín Rock, Nuevo Rock Argentino, shows internacionales, y muchos otros).

El día que ese álbum llegó a Córdoba vino junto a “Los chicos Quieren Rock”, de Ratones Paranoicos, la otra novedad de ese año. Yo abrí el paquete que venía de la distribuidora y apenas los vi, me separé uno de cada uno para mi colección de vinilos que empecé un año antes, a mis 17.

Un Baión me impactó de entrada por el dibujo de la tapa y el desplegable sobre interno con las letras  más el gran retrato del grupo firmado por  Rocambole. Luego quedé atrapado por esas 8 poderosas canciones, en especial por el lado 2 porque arrancaba con Vencedores vencidos.

Este disco también me transporta a Angeluz, la interesante discoteca de esa época que estaba en Chacabuco casi Rondeau. Ahí fue mi primera vez como disc jockey y Aquella Solitaria Vaca Cubana junto a Ella debe estar tan linda eran las canciones que siempre ponía porque hacían bailar a los que iban a ese lugar. Además, este disco fue el que los trajo a Córdoba por primera vez, allá por 1987 en la Asociación Española, luego conocido como Polideportivo General Paz.

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