Entrevistas

Todos los secretos de La Aplanadora

En el marco de los festejos por sus 30 años, el power trío llega a Córdoba para tocar en San Francisco y Mina Clavero , los próximos jueves 21 y sábado 23 de marzo, respectivamente. De cara a esta celebración, desde Gamba tomamos contacto con el legendario bajista, Diego Arnedo, para hacer una entrevista en profundidad de la que surgieron muchas anécdotas. Acá sobra la introducción, deleitate con la entrevista.

¿Cómo es un ensayo de Divididos? 

Los ensayos son estos grandes y clásicos encuentros que venimos teniendo no solamente con esta formación, vos bien sabés que Catriel ya es el cuarto baterista, quiero decir que a estos encuentros hace muchos años los hacemos con Ricardo. Es el momento donde nos juntamos a preparar las listas de los próximos conciertos. La primera etapa es anotar el cancionero que vamos a hacer, las canciones que vamos a tocar en el próximo concierto y después nos metemos a ensayar o a pasar algunas cosas que hay que recordar porque entre un disco y el otro ya tenemos más de 100 canciones ahí dando vuelta, entonces vamos eligiéndolas, hay clásicos que no podemos dejar de tocar porque cuando las dejamos de tocar reconocemos que se generan esas ausencias que la gente un poco requiere escuchar. Así que ya hay un 50 por ciento de canciones que son clásicas en relación con el público. Entonces nos pasamos esos dos ratos armando canciones que quizás ya conocemos para ajustar un poco el trío, también nos ponemos a tocar algunas cosas nuevas, nos ponemos a grabar lo que pueden ser estructuras para nuevas otras canciones. O sea que nos pasamos un buen rato, por semana dos o tres veces. Son encuentros que no son lo mismo si no los hacemos. Por más que cada uno sepa un poco lo que tiene que tocar, los grupos, cuando se juntan, y ensayan se ajustan. No es lo mismo salir a tocar con ensayo que sin ensayo.

Para los shows están haciendo elegir a la gente el armado de la lista de temas, ¿les ha pasado que recuerden alguna canción a través de esos pedidos?
Hay muchas elecciones, digamos. Algunas veces pasó que hay una gran cantidad de elección así como de votos, digamos, de algunas canciones que nos llamó la atención, entonces la sacamos al ruedo, como por ejemplo el tema de Ricardo Vilca, Guanuquenado, que es un tema que hay que recurrir a la instrumentación y a la invitación de otros para resolverlo porque la versión genera mucha belleza al estar tocada por quienes fueron los compañeros de Vilca, si ellos no están, está medio complicado hacerlo porque la canción estaría, pero no tiene el colorido que le dan ellos quienes tocaron toda la vida con Vilca y hoy sin Vilca. A veces se nos complican las invitaciones porque ellos hacen cosas y andan, tocan, son maestros de escuela, pero cuando hemos logrado conectarnos e invitarlos ellos han venido. Entonces cuando la gente elige esa canción, nos pone a nosotros en el compromiso de invitar a los músicos que la tocan, está el areófono, el charango… No es fácil recurrir a otros que no sean los originales. Habría que fabricar un set, un combo con los mismos instrumentos. No está fácil para nosotros producir esa situación.

Acá en Córdoba solía tocar una agrupación llamada Inti Huayra que hacía esa versión del tema… 

Lo bueno es que detrás de todo esto que fue juntarnos y conocerlo a Ricardo Vilca en vida en aquellos años 2000, que fuimos a tocar al Pucará y que nació el hecho de tocar la canción porque tocamos con ellos, tocamos canciones de ellos aquella primera vez (después estuvo la de 2010), pero esto nace en el 2000, el conocernos más que nada. Aquel encuentro en el Pucará, donde también estuvo Fortunato Ramos y estaba el grupo de los erques, incluso estuvo hasta Jaime Torres que también tocó. O sea que lo bueno de esta canción es que le dimos una vida mayor, porque Ricardo Vilca es un gran compositor que quizás no estaba muy reconocido, más allá del folklore, en el mundo de la interpretación musical del cancionero popular en general. El hecho de tocarla mucho me parece que le dimos lugar a él y a su musicalidad. Inclusive, a sus propios músicos.

Diego, ¿habían tocado alguna vez en Mina Clavero?

Que yo recuerde, no. Lo que sí recuerdo es que Mina Clavero es un lugar que me resulta medio natal, de orígenes de nacimiento porque ahí fue un poco el inicio de Sumo… en Nono. Tengo mucho recuerdo con eso de los años 80’s. Bueno, cuando lo conocí a Luca, apenas lo conocí, fue una salidita  porque ellos estaban allá encarando recién el proyecto con Germán (Daffunchio) y Alejandro (Sokol). Mi incorporación fue en el segundo Sumo, porque el primero yo hasta lo llegué a ver en vivo, fue con Alejandro Sokol en bajo, Germán Daffunchio en guitarra y Stephanie Nuttal que fue la baterista amiga de Luca que vino de Manchester a tocar la batería y a generar la primera formación del proyecto de Luca y de Timmy McKern (el mánager). Cuando Stephanie decidió volverse, entonces quedaron en que Alejandro iba a tocar la batería, entonces yo iba a trocar el bajo, y en ese momento hubo una salidita a Nono, a la casa del mánager. Bueno, esa fue la primera vez, después fui otra vez más… tengo recuerdo de aquellas épocas  de Nono y de Mina Clavero, pero de ir a tomar algo y volver. Es muy lindo lugar y el aire es muy particular. Tengo recuerdos muy copados, pero no tengo recuerdos de tocar. Ni siquiera Sumo. Fueron, pero yo no estaba en ese momento.

¿Cómo recordás a Alejandro Sokol a 10 años de su muerte?

A Alejandro yo ya lo conocía un poquito, a Germán lo conocía más porque la familia Daffunchio era vecina nuestra,  vivíamos a una cuadra de distancia cuando éramos chicos. A Alejandro yo lo conocí de más grande como amigo de Germán y me acuerdo en ese momento, antes que yo empezara a participar de la integración del grupo, ellos pasaban con una guitarra criolla por la vereda de mi casa y cantaban a guitarra así pelada por la vereda. Eran muy amigos, Germán y Alejandro eran de acá de Hurlingham en un barrio cerca de una fábrica Goodyear, estaría como a 20 cuadras de mi casa, una cosa así. Todo eso pasó en el barrio. Alejandro era un tipo muy irónico- gracioso. Tengo recuerdos de divertirme y reirnos mucho. Me acuerdo que dijimos una vez, “nosotros que estamos al pedo, ¿por qué no estudiamos teatro?” Lo teníamos muy decidido pero nunca fuimos. Esas cosas de barrios, de encuentros… Ya después, en esa segunda formación en la que yo participé, que era el cuarteto de Alejandro, Germán , Luca y yo, que salíamos con la estanciera de la mamá de Germán de Hurlingham a Capital a tocar en los primeros barcitos en los años 82 y 83. En ese momento  nos veíamos muchos y salíamos a tocar, nos reíamos mucho después de los ensayos, terminábamos y nos íbamos caminando por ahí a algunos barcitos. Esas cosas de barrio, que empiezan como empieza todo, muy natural.

Qué cosas naturales mantienen en la banda…  

Las cosas que más sostenemos son aquellas más primarias de encontrarnos para cada uno poner lo que sabe. O sea, hay un aprendizaje en cada uno de nosotros que nos ubica en este momento, obviamente. Pero eso no termina acá. O sea, uno permanece en una investigación eterna, se apoya en el último momento desarrollado para que ese momento otorgue lo que viene y seguir adelante porque todo se mueve y las cosas van cambiando. Pero básicamente, el hecho del encuentro de tantos años es lo que favorece esto del conocimiento, del reconocimiento y de saber que estamos haciendo algo porque algo nos está esperando.

¡Qué tranquilidad da eso! 

A esta altura del partido, si seguimos tocando como hace 30 años es porque algo pasó. En algún punto lo que uno puso, y después lo que sucedió que uno no sabía que iba a suceder y pasó, y vos decís, ¿cómo llegaste hasta acá? Obviamente porque quise y después me pasaron hechos sucesivos que otorgaron que eso suceda. A eso hay que entregarlo al mundo de lo incierto, ¿cómo me encontré con Ricardo? ¡Qué se yo, un día! ¿Cómo me encontré con Luca? ¡Y no sé! Un ratito de encontrarme con ellos yo no sabía que iba a encontrarme con ellos…

Un destino inexorable… 

Exactamente, el destino inexorable. Usted lo dijo.

Antes de que ustedes re-graben 40 Dibujos, por ahí escuché que tenían el plan de  re-grabar casi toda su discografía, ¿en qué quedó eso? 

Está un poquito en stand by el proyecto en sí. Quedó como que después de hacer ese disco que hubo un punto de partida, un reinicio, un receteo de nosotros mismos. Lo otro, que si bien hay un montón de canciones que están grabadas, no mezcladas o algunas pre mezclas, están ahí descansando para ver qué decidimos cuando se despierte eso, en donde lo ubicamos. Por el momento estamos más abocados al encuentro con la gente, llevar la música a estos conciertos y preparar alguna que otra estructura para lo que serían otras nuevas canciones.  Ese material nos está esperando a  nosotros para ver qué hacemos con él.

Con el hecho de publicar canciones nuevas, ¿pensás lo mismo que con eso del destino inexorable? 

Tiene que ver, en principio, con ganas de hacerlo. Con el estímulo de ganas de hacerlo porque ya hace tiempo que no estamos bajo ninguna presión de contrato discográfico. Entonces, como ya pasamos esa barrera, que fue la construcción de Amapola– que fue entre 7 y 8 años- de un último con contrato que fue en 2003 con BMG,  el disco anterior (Vengo del Placard de Otro); después del otro, en 2010 (Amapola del 66) también pasaron seis y siete años. A lo que voy, lo hicimos porque teníamos ganas com para rever eso de nuevo y hacer cosas porque tenemos ganas de hacerlo. Así que, en principio respondemos a ese estímulo y así, contentos con juntarnos y armar. Después, lo que va a ser editado ya veremos cómo y dónde, la entrega. Primero hay que fabricar el muñeco y meterlo en alguna cosa, en algún formato. Ya no se sabe en qué, si mandarlo a una cinta, mandarlo a un digital, mandarlo al espacio… ya no se sabe con qué arreglar esto.

Estaba pensando que Divididos es una de las bandas argentinas populares que nunca tuvo problema en grabar versiones y editarlas en disco, ¿se les ocurrió hacer un disco entero de versiones? 

Se nos ha ocurrido todo. Pero todas esas ocurrencias después, para llevarlas adelante, hay que materializarlas, corporizarlas, ver, poner voluntad, poder afirmar mucho  y ponerlas en un proyecto en serio. Alguna vez lo hemos pensado, también hemos pensado hacer un disco de folklore. Ricardo es un gran cantante, te canta un bolero y lo comprás… O sea, “hacete un disco de boleros, después veremos quién toca, quien no toca, pero hacelo alguna vez”. Esas cosas que uno piensa alguna vez medio en joda medio en serio, pero siempre está en la idea. Lo bueno es liberarse y poder hacer estas cosas locas. Todo es posible. O hacer un compilado de todos los covers que estamos hablando y sumarle algunos nuevos, “Divididos compilado covers” . Lo bueno es eso, pensar que hay cosas que se pueden hacer para seguir adelante y que tu destino de cosas elegidas estén justificadas y tengan un porqué. El hecho de haber conseguido un estudio para poder grabarnos… colabora mucho tener las herramientas para poder hacerlo. Así que como ganas, ya me estás dando ganas vos mismo. Así que ahora se lo voy a plantear a Ricardo…

Hace poco Fito Páez festejó los 30 años de Ey! y recordaba cuando ustedes tocaron en ese disco, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue en el año… A ver, esperá (le pregunta a Ricardo Mollo que está en la sala de ensayos con él). Acá me dice Ricardo que fue en el año 88. Me acuerdo que fueron dos temas en Panda. Yo grabé Alacrán (Resaca) y Ricardo grabó ese tema también y Lejos en Berlín. Fue un encuentro que estuvo bueno, Fito nos llamó en ese momento de cuando Sumo terminó y con Ricardo estábamos medio boyando con esa pena, dando vueltas, tratando de darle forma a lo que después le dimos forma, pero fue en ese momentito post mortem, que estábamos así, desorientados. Pero aceptamos la invitación, por supuesto. Es más, en el primer show de Divididos, que es el show en el que estamos contando los 30 años a partir de ese show en Flores en un bar que se llamaba Rush, Fito estuvo. Entre las 15 personas que fueron, una de ellas era Fito Páez.

¿Qué te han dejado los productores artísticos  con los que trabajaste en estos 30 años?

Digamos que el rol de productor artístico es un rol que ya estaba establecido desde siempre para poder dirigir, controlar y estabilizar una grabación. Cosa que como idea me parece buena, más allá de que por ahí haya grupos que por ahí, el consenso pueda decidir, como nos pasa hoy día a nosotros. Esa cuestión de la dirección artística de una grabación, todos los momentos -ya sea al principio con Gustavo Santaolalla en la Era de La Boludez (1993) o más tarde con Afo Verde  con Gol de Mujer  (1998) y Narigón del Siglo (2000), porque en Acariciando Lo Áspero (1991) y en Otroletravaladna (1995)  prácticamente no hubo una dirección, lo hicimos nosotros prácticamente. Lo que recuerdo es que fue poder delegar un gran trabajo de unificar las tareas, de organizar y, lo más importante, la parte de la musicalidad para llevar esas grabaciones a un destino artístico que en ese momento pasaba consensuado por una cabeza que era el director artístico. Recuerdo que tanto uno como el otro trabajaron muchísimo… Santaolalla hizo un trabajo de realización artística muy grosa, a Ricardo le buscó las tomas de la voz al punto en donde encontraba la cálida voz, del trabajo de la voz en calor, los utilizaba y hacía una labor del carajo. Cuando todo eso terminó, vos lo escuchás y te das cuenta de que pasó por toda esa coordinación. La verdad es que estoy muy agradecido que tanto él como Afo hayan hecho un gran trabajo. Tengo buen recuerdo de la dirección que delegamos en otros y eso nos sirvió y también de eso aprendimos para después autogestionarnos y hacer nuestras propias cosas, como pasó con trabajar con un gran técnico como Facundo Rodríguez, que grabó Amapola del 66 y Haciendo Cosas Raras.

¿Qué significa para vos el concepto de independiente? 

El concepto de independiente significa el concepto de jugada, de ver el resultado. O sea, nadie sería independiente si el resultado es malo. Es una autogestión, donde vos decís, “¿lo hago o no lo hago?” Bueno, cuál es el resultado. Si el resultado no es bueno, pidámoslo a alguien.  Ser independiente es un argumento que tiene que ver con la libertad también. La libertad de que vos puedas ir con equipaje liviano y puedas resolver tus cosas. Entonces, ¿para qué necesitás que te vengan a ofrecer algo? Si vas ya lo podés hacer, lo podés cubrir. Todo en su tiempo oportuno y en el lugar adecuado porque en otro momento nos puede salir el tiro por la culata, como dijo el Flaco.

Entrevista a Luis Alberto Spinetta 

Entrevista a Ricardo Mollo

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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