Música

The Kooks: lluvia de éxitos en el Luna Park

A las 19 cayó la tarde en Buenos Aires. La lluvia no paró en todo el día y en ese momento ya había una cuadra de cola (en su mayoría veinteañeros) en el Luna Park esperando a que se abran las puertas.

Con una puntualidad inglesa, sorprendió que se abra el ingreso. Ahí la gente vitoreó e ingresó de manera escalonada al estadio. En cuestión de minutos, la mitad del sector campo ya estaba colmada de jóvenes que bailaron al ritmo de clásicos del rock, como The Clash, Two Door Cinema Club, Foster The People, y algunas más. El clima ideal para esperar a los británicos.

De repente, se apagaron las luces y se escuchó el sonido de una guitarra. Allí la gente empezó a gritar y se agolpó contra el escenario, se encendieron las luces y la voz de JoaquÍn Vitola, cantante de Indios, recibió a la audiencia. Durante casi 40 minutos, la banda se dedicó a hacer bailar al público con sus hits. Un pre-show impecable y divertido, mientras el público esperaba ansioso por The Kooks.

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Apenas pasaron unos minutos de las 21 los asistentes comenzaron a aplaudir y gritar al ritmo de «¡Olé, ole, ole, ole… The Kooks, The Kooks!», para completar la postal típica de un show internacional de gran estatura. Así, se encendieron las luces y la gente se amontonó. Inmediatamente sonó un acorde de Be Who You Are  para que automáticamente se arme pogo. De esta manera, después de dos años sin tocar, llegaron los The Kooks con un look impecable: camisa abierta, pantalones cortos, Luke, Hugh, Peter, lucieron como siempre; pero esta vez se destacó Alexis Nuñez, quien hizo la clásica de todo artista internacional que visita nuestro país: Adivinaste, se puso una remera de la Selección.

Así como empezó, la energía no frenó hasta 15 minutos después con un problema técnico que hizo que la voz de Luke suene excesivamente fuerte y los instrumentos de la banda quedaran opacados. La solución fue rápida y con She Moves In Her Own Way volvió el pogo al Luna Park.

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El momento más emotivo llegó con See Me Now en piano, la canción que Luke le escribió a su padre; sólo su voz llenó el espacio molecular del estadio. Se asomaron lágrimas en los ojos del cantante y de la gente también. Total ovación a Luke. No era para menos.

Y así continuó el show lleno de éxitos, emociones, gritos, ovaciones y ni un reclamo a The Kooks. El final llegó con Always Where I Need To Be y el pogo más grande de la noche. Alucinante.

Habrá que ver con qué nos sorprenden los oriundos de Brighton en su nuevo material que sale la semana próxima.

Puntajes Gamba: 

  • Tinchos: 2
  • Milipilis: 2
  • Humo: 5
  • Pogo: 10
  • Cantitos: 10
  • looks: 10 (muuucha produ indie).
  • Lluvia: 10
  • Famosos: 1

Por Melina Molina para GAMBA.FM

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