Entrevistas

Te presentamos a Alan Sutton y Las Criaturitas de La Ansiedad

Alan Sutton y las Criaturitas de la ansiedad lanzan “Hombrecito”, la primera parte de su nuevo disco “Hombrecito con los pies en la Tierra”.

“Hombrecito con los pies en la Tierra” es un disco conceptual dividido en tres partes. Cada una de ellas contiene cuatro canciones que procuran englobar distintas miradas o reacciones a un mismo eje: la locura, o belleza que implica ser uno mismo dentro del contexto vertiginoso en el que habitamos, contexto que eligieron llamar La era del Rivotril.

Dentro de este marco, habitan personajes que caracterizan exageradamente sensaciones paradójicas, miedos y deseos que pueden encarnar en el cotidiano, como ansiedad, frustración, habitar el presente, enamorarse, estar insatisfecho.

 

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En función de esta idea de las distintas miradas, Alan Sutton y las Criaturitas de la ansiedad procuran no influenciar a la canción desde un género, sino influenciar al género desde la canción, que es siempre prioridad, y por eso en este disco se puede encontrar rock, reggae, cumbia, música orquestal, pop, folk, rap, etc. Para conocer más acerca Alan y de este nuevo disco es que lo entrevistamos.

Alguna vez Vicentico dijo que una canción buena resiste cualquier género. Ustedes pretenden hacer el género a partir de la canción, ¿esto es algo que se da natural en la composición?

Hay varias instancias en la composición de los temas. En primer lugar las canciones «lavadas», acústicas, las hago yo, y en esa instancia la preocupación no es sobre el género sino sobre la canción en sí. Ella se puede originar desde una letra, una secuencia armónica o incluso ambas al mismo tiempo, más nunca en relación a un género. Luego, en el momento de presentarlas a la banda y a Jerónimo Romero (integrante y productor) es cuando la canción pasa a existir dentro de un planeta musical que muchas veces coincide con algún género identificable. De todas formas, nunca es preocupación central el género musical y no está relacionado con lo que para nosotros es nuestra identidad como banda.

¿Cómo fue el proceso creativo de este disco y cuánto tiempo llevó hacerlo?
Las canciones más viejas de este disco fueron compuestas incluso antes de que saliera a la luz el primer disco que lanzamos en 2018. De alguna manera, las canciones de este álbum componen un período de tiempo que ocupa entre finales de 2017 y principios de 2019. No hay una búsqueda de componer algo específico, sino composiciones que van surgiendo en distintos momentos y que de alguna forma responden a un universo similar, justamente por haber sido creadas en un mismo lapso temporal. A principios de 2019 se hace una selección de entre unas 25 canciones para elegir cuáles iban a ser aquellas que iban a formar parte de este disco. Tras haberlas elegido se comienza un trabajo de pre-producción en donde se arman maquetas, se deciden arreglos y se ensayan las canciones. En mayo se graban las baterías en el estudio Rompahonic y durante el resto del año se termina de grabar todo lo demás en el estudio casero de Jerónimo Romero, quien es el encargado principal de generar los universos sonoros en donde habita cada una de las canciones de este disco. Luego las canciones fueron mezcladas por Lucas Romano y masterizadas por Carlos Laurenz. Es relativo decir cuánto tiempo nos ha llevado hacer el disco. Si tenemos en cuenta a las canciones, podríamos decir que nos ha tomado unos tres años. Más si empezamos a contar desde que comenzó la pre-producción, nos ha llevado aproximadamente un año finalizarlo.

¿Qué ideas se quieren transmitir a través de esta obra?
No creo que haya una necesidad concreta de trasmitir algo específico, sino más bien queremos que cada quien pueda sacar sus propias conclusiones y espeje lo que precise espejar. El disco no plantea una sola forma de mirar la realidad, plantea distintos matices del gris, no existe lo malo y lo bueno, es todo subjetivo. Sin ir más lejos, nuestro corte de difusión, «La era del Rivotril» critica la hiper conectividad, el estímulo constante como respuesta a la levedad de la existencia. Pero el problema no está en la utilización de la tecnología, sino en su abuso. Hoy, en medio de esta cuarentena, son estas mismas herramientas las que nos permiten estar en contacto incluso estando encerrados. El disco tiene una conclusión en su tercera parte, una conclusión que corta de alguna forma con el fatalismo de las partes anteriores. No es el único mensaje a leer de este álbum, pero sí cabe destacar: «No está tan mal». Es decir, procurar, dentro de este mundo falto de absolutos, aunque todo se caiga a pedazos, buscarle algo positivo a nuestras realidades, aunque no existan realmente cargas positivas o negativas, y de alguna forma de atravesar la vida como un juego y que no nos represente una dificultad quitarle peso a la existencia.

– ¿Qué significa en pleno siglo XXI ser rupturista?
Si bien es un motor desde donde nosotros buscamos, no nos consideraría «rupturistas». Lo que nosotros proponemos es lo mismo que procuramos hacer en nuestros cotidianos, romper con nuestros círculos viciosos que tal vez no aportan nada, intentar encontrar momentos en los cuales podamos tomar el camino inverso al que hubiésemos tomado, nos tomarnos todo tan en serio, jugar. De todas formas, no siempre es tan fácil. Hay veces que se puede y hay veces que no. Lo importante es, tal vez, tener en cuenta a la ruptura, no olvidarla y no obsesionarse tampoco cuando no sea fácil acceder a ella. Hacer lo posible por habitar la fina línea divisoria. Romper y volver a construir, así de forma constante.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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