Entrevistas

«Prefiero ser el propio albañil de mi casa»

Si hablamos de música independiente argentina del siglo XXI, es ineludible hablar de Lisandro Aristimuño, el artista rionegrino que forjó su trayectoria a fuerza de desprejuicio, combinación de géneros, canciones de alto vuelo y presentaciones en vivo de excelencia. Esta vez el músico regresa a Córdoba para hacer un show diferente donde repasará sus clásicos y caras b. La cita será el próximo viernes 5 de abril en el Quality Espacio y es una excusa ideal para conversar con el músico. Lo que sigue es un diálogo sobre diferentes temas como la independencia, las nuevas producciones,  colaboraciones con artistas y músicas de la nueva generación.

Al no tratarse de una presentación de disco, ¿cómo va ser un show particular? 

Hay varias versiones nuevas y hay canciones que hace mucho que no tocaba. Estamos volviendo a ensayar y a tocar, así que va a ser un poco eso. Obviamente van a estar los clásicos de siempre, entonces van a estar esas canciones que vos te das cuenta que le gustan a mucha gente, canciones que me encanta cantarlas y las comparto con el público.

De vez en cuando hacés cambios en tu banda, ¿qué buscás en los músicos que te acompañan? 

Tengo la suerte de que somos como una familia, muy amigos y tocamos juntos hace muchos años, entonces los chicos ya me conocen bastante. Cada uno tiene su particularidad y yo intento darle un protagonismo a cada uno. En este caso el último integrante que entró, que tocaba conmigo desde el principio pero que volvió a la banda es Ariel Polenta, tecladista. Con él también estamos laburando mucho porque hace mucho que no teníamos teclado en la banda -el último que había tocado fue Claudio Cardone, que entró en Constelaciones y laburó conmigo en la producción, entonces intercambiamos cosas y se quedó con la formación en vivo-, así que eso también es una alegría. Yo busco en cada uno su personalidad. Tienen personalidades y musicalidades muy hermosas cada uno, tienen proyectos paralelos, o graban con otra gente. Eso, intentar encontrar en cada uno lo que a mí me gusta más y a eso implementarlo en el show. Hay muchos de los integrantes que están desde el primer disco, así que yo les mando una lista de lo que vamos a hacer y ya.  Fueron ellos mismos los que grabaron los temas, o sea que no les tengo que pasar desde cero las canciones. Eso está buenísimo porque, a la hora de ensayar los temas, sale bastante rápido y natural.

En vivo se nota cómo eso fluye y los temas adquieren otro cuerpo, otra intensidad. Incluso hay momentos de rock stoner… 

Sí, la verdad que mi música tiene muchos estilos, mucha fusión de sonidos y siempre la idea de utilizar las cuerdas, utilizar la electrónica,  que se ponga más rockero, como decís vos, por ahí que se ponga más acústico. Me encanta que vaya pasando por muchos climas y que las canciones sean como el protagonista de la noche. Sobre todo el hecho de compartirlas con el público, es algo que yo valoro muchísimo porque el público se fue haciendo de boca en boca.

El año pasado, cuando te presentaste en el Luna Park, invitaste a Pablo Dacal. ¿A la hora de invitar a artistas te fijás en que sean coetáneos? 

Esa vez se me vino a la cabeza la idea de que haya un telonero que abra el concierto y me acordé de Pablo y de esa amistad que teníamos siempre. Yo tengo el recuerdo de que acá en Buenos Aires siempre nos juntábamos en una esquina muchos cantautores a contarnos cosas y a apoyarnos entre nosotros. Eso nunca se pierde, son grandes amigos que también están en el mismo camino y, cuando puedo que los vea más gente, me encanta porque me gusta mucho su música. Entonces siempre intento invitarlos a cantar alguna canción o devolverles ese amor que nos dimos cuando arrancamos todos.

Luego de este movimiento de cantautores vinieron muchas bandas nuevas, entre ellas Usted Señálemelo, quienes hicieron una versión de Tu Nombre y el Mío, ¿qué te parece esta nueva camada? 

A ellos los conozco desde muy chicos. Cuando yo iba a tocar a Mendoza, la mamá del baterista –Lucca Beguerie Petrich– era quien producía los shows con la productora local de ahí de Mendoza. O sea que los tengo de muy chiquitos cuando iban al camarín, de ir a los shows y me llena de orgullo que tengan una banda de ese nivel, que la verdad me gusta mucho. Y que hayan elegido hacer una versión de Tu Nombre y el Mío me llenó de satisfacción porque es una nueva camada, unos músicos más jóvenes que eligieron una canción mía para hacer. Está buenísimo como las nuevas generaciones hacen valer a las anteriores, como si fuera una cadena interminable y creo que la música es eso también.

En vos también hay mucho Córdoba, digo por Raly Barrionuevo que vive en Unquillo y Martín Bruhn… 

La verdad es que son dos grandes amigos, son dos hermanos. Con Raly tengo el proyecto Hermano Hormiga que valoro muchísimo y me hace muy bien. Ahora, hace poco, estuvimos grabando un disco ahí en su casa de Unquillo. Luego él estuvo en Buenos Aires porque estuvimos escuchándolo, mezclándolo y estamos haciendo el diseño. Ya dentro de poco va a salir en CD y en digital. Luego, a mitad de año, vamos a salir de gira para presentar ese disco. Después a Martín Bruhn tuve la suerte de conocerlo en España. Él hace mucho que vive en Madrid y las veces que fui me contactó y ahí empezamos a hacernos amigos. Ahora, cada vez que voy, es parte de la banda que tengo allá. Cuando voy, voy solo y tengo una formación allá, donde toco con él y un bajista. Además, por mi sello (Viento Azul), saqué el disco (Criollo) de Martín cuando él me mostró su música de folklore electrónico.

Sos músico y además producís artísticamente tu propia obra, ¿qué diferencias hay entre estos dos roles? 

El hecho de también haber producido mi disco me hizo aprender y buscar una sonoridad. Me encanta laburar como productor artístico. Es algo que me gusta al nivel de componer. No siento mucho la diferencia entre una cosa y la otra. Tuve la suerte de que me haya convocado gente muy valiosa, que yo admiro mucho, como Liliana Herrero, a quien le hice una coproducción en su disco Maldigo; después laburé con Fabi Cantilo en un disco que se llama Superamor, también fui coautor en varias canciones del disco y realmente aprendí muchísimo. La diferencia entre un lugar y el otro es ponerse a ver qué quiere decir el artista, a dónde quiere llegar con la sonoridad, con las letras, con el repertorio, la elección de las canciones… depende también de lo que quiera cada una, es súper distinto en cada persona. Es apasionante porque te metés en el mundo del otro y es como el que le hace el pase para el gol.

¿Tenés pensado producir nuevas obras? 

Tengo varias ofertas para este año, que no sé si van a a ser este año, pero hay varias ofertas de músicos que me encantan. Hace poco me llamó la mánager de Fernando Cabrera, que es un musicazo, un compositor latinoamericano, uruguayo. La idea es que produzca algunas canciones de él, está buscando varios productores y uno de esos voy a ser yo. Eso me llena de orgullo porque lo admiro muchísimo. Por ahora va a venir ese laburo, que me encanta. Después voy a hacer la música de una película, así que ya estoy por meterme en ese camino. Siempre me convocan bastante para hacer arreglos, o a veces para producir un disco o para grabar alguna voz. No hacer el disco íntegro, pero a veces colaboro en algunas cosas porque me piden eso y me encanta, es un placer hacerlo.

Para componer la música de una película, ¿es libre o tenés que responder a algún código? 

Eso tiene que ver mucho con el director, depende lo que te pida. Obviamente te tiene que gustar el director y el guión, hacia donde quiere apuntar y ver si vos podés colaborar con eso. Ahora estoy teniendo unas charlas con el director, mails que van yendo y viniendo desde su computadora y la mía, yo mandándole ideas o links de músicas que me imagino que van a ir por ese lado, él también me manda músicas que se imaginó… entonces ahí va partiendo la idea de lo que tengo que componer. En este caso es música instrumental, no es canción.

Se viene el Lollapalooza, ¿cuál fue tu experiencia cuando tocaste ahí? 

Lo disfruté muchísimo. Fue uno de los primeros festivales donde toqué. Al principio yo estaba reacio a tocar en festivales, me parecía que todavía no estaba preparado para poder mostrar mi música en un festival porque también te lleva mucha energía y tocás con mucha gente. Esta cosa de la velocidad del armado, tenés que estar bien preparado para eso y yo, al principio, tuve bastante ofertas para tocar, pero prefería tener un teatro tranquilo e ir a mis tiempos. Ahora, ya con la madurez que hemos tomado, y con el grupo y el equipo de trabajo, me pareció que ya estaba preparado y uno de los primeros festivales donde toqué fue en Lollapalooza. Fue hermoso. La verdad que eso de tocar a la tarde… también me encantó porque tocábamos ahí con el sol, todavía no se hacía de noche. Aparte me tocó un día lindo en cuanto a la grilla, me gustaron muchas bandas que después tuve la suerte de quedarme ahí mirándolas.

¿Y este año también tocaste en festivales? 

Y este año en la Fiesta de la Manzana, que se hizo en General Roca, Río Negro y estuvo buenísimo. Toqué con Divididos, con Ciro y eso también te da una responsabilidad ,muy grande, porque tocar con esos monstruos que llevan mucha gente y tienen mucho rock te hace revisar tu repertorio para que todo tenga una contextura más potente.

Hace poco lo entrevisté a Diego Arnedo y le pregunté por la independencia artística, ¿qué opinión te merece esta metodología de producción?

Es una elección que desde mi arranque tuve muy presente. Defiendo mucho la independencia y la autogestión. Me parece que en la música hace muy bien porque, al menos en mi caso, tengo como una libertad de expresión y usar mis tiempos como yo quiero. Nadie me apura, saco los discos cuando los quiero sacar en ese momento y tengo ganas de hacerlo. El hecho de que me gusten las canciones o elegir el diseño que a mí me gusta, elegir a donde quiero tocar y a donde no, me da una tranquilidad y una libertad que me hace bien. No me hace apurar, pienso en la música, en el arte, en la gente que va a los shows  y nada más. También me encanta laburar en muchos roles, desde llevar el máster a la fábrica de los cd’s y estar ahí, ver cómo se hacen – ahora los cd’s están cayéndose, pero en su momento era ver usar el papel que se va a usar para el librito del CD-. En todo estás metido y me gusta porque se aprende. Tampoco es que estoy en contra de las multinacionales, tengo muchos amigos que están en las multinacionales y ellos están bien. En mi caso prefiero ser el propio albañil de mi casa.

Mirá También: Palo Pandolfo repasa 30 años de música 

Mirá También: Manu Chao hizo un tema para el clásico

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mas vistas

To Top