Entrevistas

¿Por qué para los Babasonicos todo es discutible?

La banda volvió al ruedo con disco llamado Discutible que pone foco en las formas de comunicación posmoderna con un sonido diferente. Para conocer los detalles de la obra, los periodista del portal Silencio tuvieron una extendida charla con el músico en el que profundizan sobre diferentes conceptos. Acá el imperdible ida y vuelta…

“Discutible” es una palabra que abarca mucho…
Discutible quiere discutir todo.

¿Hay cosas que son indiscutibles?
Supongo que sí.

Pero igual las discutís.
Quizá. Desde mi lugar de Babasónico, sí. Pero hay cosas que son indiscutibles. Y supongo que la labor de, no te digo Gandhi porque es también discutible, pero la de la Madre Teresa…

¡También es discutible!
Y bueno… Para mí hay una cosa indiscutible, que es el conocimiento: no entendido como la academia, sino el conocimiento chamánico. Es indiscutible. El chi kung es indiscutible, el tai chi es indiscutible, porque no necesitás de la razón para entenderlos. Y el desempeño está más allá del bien y del mal. Esta es una sociedad muy anclada en el miedo a la muerte. Es una sociedad global anclada en eso, un pensamiento occidental permanente. Las religiones se basan en que como hay tanto miedo a la muerte, te prometen un ticket o un pasaje más rápido en la cola… ¡Te prometen un vip en la cola de los muertos!

Tenés que tener la pulserita…
Y el rock, como un olimpo de dioses muertos, no le está proponiendo a nadie un pasaje a la muerte. Pero fijate que las religiones del tipo órfico no tienen tanto problema con la muerte. La religión griega y todas las que van hacia el oriente desde los griegos exigen el respeto a unas entidades que pueden terminarte. Todo lo que viene desde la línea Jerusalén para acá… Ahí empieza todo una cosa que no se detiene y que no se la quiere ver; hay mucho empeño en no ver la realidad. Pero no es algo de ahora, es de siempre. Y sucede en lo cotidiano. Sucede en lo político cotidiano, es un empeño por no ver las cosas, es un empeño por autoinflingirse el mal. ¿Viste que en Shambala hay una canción que habla de la duda? Hay una cosa que me parece que es bastante germen de Discutible, aunque me di cuenta después, que dice “dudo de la voz que da la orden, dudo de su provecho y dudo de su intención”. Porque dudo de que eso sea en mi beneficio y de que pensemos igual. Entiendo que la cantidad de medidas que se toman a diario no son de mi beneficio. Mi beneficio como el beneficio del pueblo, digo.

Aldo Rico dijo que “La duda es la jactancia de los intelectuales”. Pero la duda es mucho más que eso.
Bueno, pero en el marco militar, a vos te dan una orden y no se duda: se ejecuta la orden. Hay otro que pensó por vos.

Eso no deja de ser grave.
Es discutible.

Pero no es en mi beneficio.
¿Y qué sabés? Ahí tenés que pensar en otro juego de reglas. Que es un juego bastante perimido. Un juego bastante acorralado que sólo lo reivindican cuando se acabaron los consensos de sensatez, entonces van a buscar a los fundadores de la Patria, que eran los que estaban en la Primera Junta: unos milicos, unos abogados y la Iglesia. Entonces, ¿qué quieren? Hace doscientos años éramos más o menos ese atado de gatos, no éramos el Iluminismo alemán.

¿Y no estamos volviendo a eso?
No, es algo más patético. La cultura no da abasto, ya no logra decantar. Le digo cultura a una especie de ente sociabilizador, como la piensan los liberales: para frenar el salvajismo ante un estado y contener las cosas para que más o menos haya un orden. Pero les creció la población, no pudieron repartir beneficios, fueron muy ignorantes los que la manejan, entonces la cultura no contiene ni siquiera a los márgenes. Y los márgenes son eso. Hubo dos noticias hace poco que fueron muy raras: club de pelea en un jardín de infantes y los tíos de Sheila haciéndola pelear por plata. ¿Dos mil años de cultura para llegar a eso?

Primero dijiste que indiscutible era el conocimiento, pero después mencionaste unos conocimientos distintos. En realidad, el conocimiento viene de la discusión.
Claro. Quizá no hablaba de ese conocimiento, sino de recuperar la parte atávica, no racional, intuitiva: supongo que eso es indiscutible. Y hay demás cosas que sabe el cuerpo que son indiscutibles. Después, bueno, en pequeña escala supongo que algunas cosas como el amor fraternal, el amor hacia los hijos, hay algunas cositas que deben ser indiscutibles. Dentro de la sociedad en la que vivimos, no comerse los unos a los otros…

Eso forma parte de un pacto social, no es que no sea discutible per sé.
Y bueno: ¿para qué comerse? El canibalismo en las especies es raro, a nivel animal. No es muy común. Es menos del uno por ciento a nivel especies. Entonces, si a eso le agregás la razón… no pensé en las cosas indiscutibles. A veces pienso que indiscutible es el David. O La piedad. Son indiscutibles, porque si esta civilización se termina y viene uno desde el espacio, y ve todo roto pero también ve el David, toma la dimensión de que hubo alguien que desde la piedra logró formar una serie de volumetrías con algo, que no saben si es una amoladora o qué. Entonces, es indiscutible que las proporciones de la representación de un estatuto o un grado de belleza están plasmadas. Es indiscutible. Más allá de que fue arte en el siglo XIV, va a seguir siéndolo porque hay una cantidad de contenido sobre una pieza sin valor, que es la piedra, el mármol. Porque yo te doy un pico, un cincel y una montaña… ¡Traeme un David! En ese sentido, te doy una guitarra, un bajo y una batería y traeme no sé, cualquier canción de los Beatles. Acá lo que estamos discutiendo es que no hay más elementos. Sí: hay un análisis que se puede hacer sobre la música, que es que cada apropiación a un instrumento nuevo que sale de la tecnología o de la artesanía ha hecho modificar la música mucho más allá que la época. Cuando los negros pueden tener instrumentos de viento, hacen jazz. Entonces, la apropiación económica de un instrumento modifica el negro spiritual, el gospel y el blues. Antes de eso, solo cantaban, no tenían plata para la guitarra. Y cuando tuvieron, pudieron hacer el blues. El blues fue acústico hasta que tuvieron plata para electricidad y, bueno, es el rock. Coincido que la tecnología está dando las posibilidades a la creación de estilos, direcciones o tendencias. Pero en el rock se usó para corregir a los que tocaban mal y hacer más discos de mierda, no se usó para llevarlo más lejos. Sí, bueno, algunos… En el disco de Jack White, por ejemplo. Y está bien. Más allá de que te guste o no te guste, el tipo entendió lo que había

¿Y no te parece que el rock se discute poco a sí mismo?
Nada. Pero como no se discute nada, está atado a la paradoja de cuidar a su público o conservar una clientela.

Vos te parás en otro lado.
Y, creo que las canciones hablan por sí mismas. ¿Por qué Discutible? Entiendo que hay una cosa que Babasónicos hace bien: canciones. Y últimamente no tenemos casi competencia. Ya está: Fito o Calamaro, que son hacedores de canciones, grabaron canciones mías o las tocaron. Entonces, si hacemos bien canciones, podría quedarme en la comodidad de hacer canciones y envejecer con mi público. Esa era una de las opciones. Porque además no sé hacer mucho más que canciones, tampoco es que soy un fenómeno. Sí, bueno: lo que se hace en el escenario, sé hacerlo. Pero tampoco es que sé hacer música concreta…

Pero discutís un poco con la canción.
En el disco me planteo hasta dónde puedo ir en contra del talento que tengo. Si sabemos hacer canciones, podemos, desde la composición, atentar contra el nódulo de la canción para desparramar un disco que sea distinto y llame la atención -porque para mí la música pop es llamar la atención, no hay otra cosa- con los mismos elementos desde que se inventó la música pop hasta ahora. Y hay otra cosa más que tengo: también soy una banda de rock pop o pop rock, lo que quieras, con elementos basados en batería, bajo y guitarra. Entonces, con eso, ¿cómo revierto mi situación? ¿Cómo hago? Desde la parte compositiva, puedo alterar la estructura y puedo alterar la forma de la canción. Técnicamente, lo que el disco hace es operar sobre menos partes de música. La canción pop rock está muy radicada en la estrofa-puente-estribillo, la repetición de eso, descansa en una variación y vuelve al estribillo. Esa es la forma clásica que debe tener el 95% de las canciones que compone el rock pop argentino. Dopádromo, Trance Zomba y hasta Miami -no así Babasónica, que es sobre la forma tradicional de la canción- son un ejercicio permanente de la estructura. Inclusive, por momentos una estructura asimétrica; era una preocupación permanente mía y de Gabo eso de cómo generar estructuras asimétricas. Después nos aburrió, porque le da mucha complejidad a la música, pero no le aporta fluidez, entonces retomábamos algo de esa forma de pensar la estructura, de pensar la composición en una dilución de la parte. Y hay dos fenómenos que se piensan en el disco para componer. Ahora, yo te puedo decir “mirá, New Order es monoparte”, así que en el 80 había monoparte, y los mejores temas de George Michael son monoparte. Y la genialidad está que no te das cuenta. En la música nueva hay muchísima monoparte. El que es genial en eso es Frank Ocean… que a veces tiene dos partes. Y no las repite. Pero es tan difícil sacarle la secuencia a eso… ¿Por qué? Porque hay un viaje entre la complejidad y la simplificación que es lo genial de la música moderna: se resume, pero en eso se complejiza; tiene menos partes, pero no acepta la estructura del compás. Y los músicos saben eso y entonces no demarcan los tiempos de los cambios de los compases, no van liberando la armonía, y entonces vos no te das cuenta. En Frank Ocean es muy difícil decir cuánto duró la métrica hasta que descansó. El tipo tiene una concepción de la melodía como si fuera Miles Davis. Hay una parte técnica que es maravillosa sin ser erudita armónicamente. Entonces empieza a pasar eso. ¿Y qué le pasa al disco de Jack White? Él lo hace, también. Empiezan a tener algunos. Lo hace hasta The XX.

Lo que hacen es desfuncionalizar el acorde. La armonía ya no tiene la función de hacerte de estructura sino que cada acorde vale por su “color”.

Algunos lo hacen naturalmente. El krautrock lo hacía, pero lo hacía de una manera tosca. Hasta que lo hicieron los negros, que lo hacen bien. Todo Babasónicos empezó a notar esa clase de situaciones. Notamos que un disco de estribillos claros, magnánimos, abarcativos y convidadores, apoyados en un trío de rock, con todos los coros que quieras, es una música que atrasa como veinte años. Lo que siento es que toda la música atrasa. Acá también. Hay unos que están en un camino, otros que ni la piensan -porque se las hace un productor, y ellos van y ponen la cara, que es como funciona ahora la música industrial-, y después otros que atrasan porque no están entendiendo nada. Esas son las variantes que estoy viendo muy claras en la música. Y lo vimos en 2016 a esto. Veo también que lo mismo pensó Alex Turner, con mejor o peor resolución en el disco. Dijo “en este disco no toco la guitarra”. ¿Por qué hizo eso? Porque es inteligente y sabe que todos los demás grupos que le competían atrás -The Vaccines, The Kooks- iban a morir haciendo eso. El primer disco de Last Shadow Puppets fue más grande que el de Arctic Monkeys en su momento. Aunque no tenga guitarras y le pongas una orquesta, esa música está pensada de la misma manera. No es el problema que tenga guitarras: es la concepción. De todas maneras, volviendo a Babasónicos, la mayoría de las canciones que se nos ocurrían tenían un peso fuerte de la tendencia de nuestros treinta años haciendo música.

Vos dijiste que querías convencer a tus compañeros de ir más lejos.
Y bueno, lo que pasa es que es muy difícil imaginarse qué función vas a cumplir en un combo que está acostumbrado a funcionar de una forma. Por eso yo dudaba de que “Orfeo” llegue al disco, por ejemplo. No dudaba en el caso de “Cretino”, porque tiene una situación de simetrías y confusiones, hay tanta perversidad en el armado… Tuvimos un período de escuchar mucho Cramps y Stray Cats, entonces hicimos una especie de canción así. Lo que pasa es que esas dos canciones pertenecen un poco más a la forma de las que no queríamos hacer. Sin embargo, podés no generar con eso el perfil del disco. Las que quedaron afuera no eran así, eran mucho más largas, inclusive.

De todas formas, también el hecho de salir con “La pregunta” fue bastante demostrativo de dónde estaban.
Bueno, sí. Para mí, los simples no iban a llamar la atención, pensaba que íbamos a competir en un mundo donde no tiene sentido tener simples. Porque el simple después se coteja en números digitales contra el streaming. Y es imposible competirle al streaming, porque al streaming se sumó un público totalmente nuevo, que antes no escuchaba música. Ese público nuevo es el 95% de los escuchas, que sólo escuchan un tema y playlists armadas por otros, y ni saben quiénes son los autores, no saben nada, nada, nada. La playlist tiene que decir “Noche latina”, y puede contenerme a mí, a Ricky Martin y a cualquiera que sea latino. Entonces, la pelea de la industria de la música está en los volúmenes nuevos que todavía las corporaciones que hacían música no pueden cazar, no se dan cuenta porque les vuelve a cambiar el formato… Cuando les cambió el formato la última vez, llegaron tardísimo a entenderlo. Cuando llegaron a entender el nuevo formato, les cambió la forma de la industria. Entonces ya no los tienen ni registrados. Al paso que van, se los vuelven a comer los operadores de streaming y pasan a ser corporaciones que sólo venden catálogo. Te vendo lo que tenía hecho. Y con eso pueden vivir, igual. Entonces, la industria está pasando por un momento donde no sabe, lo persigue y cuando llega lo otro, lo sarpa porque ya tiene lo nuevo.

Es más o menos lo que decías del rock: las compañías viven del público que ya hicieron.
Lo que pasa es que vos tenés que plantearte que el rock fue un nicho y llegó casi al liderazgo de unas décadas donde la música la escuchaba más o menos un porcentaje del 20%, 27% del mundo. Y al 7 u 8% que le interesaba el rock, bueno, podíamos llenar estadios, podíamos pensar lo mismo, total éramos pocos. Entonces, si en los 90 alguien decía cualquier pavada, nadie iba a levantarla ni iba a discutirla porque era obvio que venía de ese grupo de marginales. Ahora, como la música está en oídos de todos, parece que fuera un tema que les importa a todos. ¡Pero no! ¡No les importa! Si no se fijan… Lo que pasa es que como dicta el consumo… No es que el rock se achicó: lo otro creció tanto que volvió a ser enorme. Es una cuestión de escalas.

Si el rock se achicó, por ahí es porque…
(Interrumpe) El rock como sistema de producción juvenil, me refiero. Se achica porque se lo come el cambio.

Y porque predica para el converso, no busca nuevos fieles.
Es lo mismo que el disco. Vos perdés con un disco dentro de Spotify porque hay una canción que es cortada en el algoritmo para viajar por todos lados. Vos agarrás “La pregunta” y tiene cuatro, cinco millones de reproducciones, y otra nueva del disco tiene 300 mil. ¿Por qué? Porque la gente que escucha es un montón. En un día, dos millones de personas escucharon Discutible en Spotify. Eso es un montón, quizá más de lo que se escuchó un disco en un día de todas tus épocas. Pero eso es un pedacito minúsculo del sistema de audiencias actual, porque el sistema de audiencias pretende que le pongan la canción en el airplay que ellos usan. No quiere que vayas y bajes al disco. El disco quedó para informados…

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