Música

Momo Sampler

En la Semana Redonda también repasaremos todas las obras de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota con invitados especiales. En este caso el periodista Franco Urrutia nos brinda detalles de Momo Sampler (2000), el último disco de Los Redondos, justamente  el que presentaron en Córdoba. Aquí los detalles de la obra:

Poco simpático para los fanáticos efusivos en un principio, y adorado por aquellos melómanos simpatizantes del Soft Rock más ajeno, «Momo Sampler» llega para consolidar una búsqueda que encuentra sus indicios en el álbum antecesor de Patricio Rey: «Último bondi a finesterre», momento en el que la banda se anima al cambio  y elige apartarse, a fuerza de innovación tecnológica, del rock más ortodoxo de discos anteriores (“La Mosca y La Sopa”, “Un Baión Para El Ojo Idiota”, “Bang Bang, Estás Liquidado”), entre otros.

Los viajes cada vez más frecuentes de Solari y Skay a Nueva York, y sus constantes interacciones con el underground internacional, resultan en que el grupo, aunque con reservas, apueste por adaptarse al cambio del paradigma musical que se venía gestando en aquel entonces, marcado por la consolidación de géneros que se apropian significativamente del sampler y las baterías electrónicas para definir su caracterización (Big Beat, Hip Hop, entre otros).

Párrafo aparte para las poéticas de filosas poéticas de Solari que  marcan, de manera monumental, el registro de una época caótica que travesaba el país: la violencia institucional (“Sheriff”) y el desencanto social (“La Murga de Los Renegados”),  sólo por mencionar unos ejemplos.

Estamos hablando, no solamente del álbum más conflictivo de la banda (las pistas fueron grabadas por separado en la privacidad de estudios domésticos y personales), sino también de una obra en donde concluyen y comienzan etapas. Por un lado, el lid interno desemboca en la disolución, perpetrando la leyenda, definida, como en todo mito cultural, por un final polémico. Por otro lado, comienzan, aunque algún tiempo después (en 2002 para Skay con  “A través del mar de los sargazos” y en 2004 para Solari con “El tesoro de los inocentes”), las carreras solistas de los cerebros que algún día supieron liderar la banda más popular de la historia argentina; en donde cada uno, bajo sus propias reglas de autonomía, elige caminos distintos que a la larga han logrado a contribuir a un único propósito: la persistencia de la hoy llamada «Misa Ricotera». En el medio, el sonido de la música argentina jamás volvería a ser el mismo.

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