Viral Fest

Usan un cadáver como maniquí

El local se volvió famoso desde el momento en que se inauguró, por lo realista que lucían las figuras que modelaban los vestidos. Pero el maniquí que más impactó en la gente fue una que siempre se ubicaba en la vidriera.

Las expresiones faciales, la tez pálida y la mirada tajante del maniquí hacían que cada persona que pasaba por el local se frenara a observarlo. La tienda abrió en 1930 con el nombre de su dueña La Pascualita. Tiempo después, falleció la hija de la dueña, y apareció un nuevo maniquí que lucía los modelos de vestidos que vendían.

Pero tenía algo en particular. Todos se quedaban impresionados al verlo, y los vecinos que vivían por el sector se dieron cuenta de que había un gran parecido con la figura de la hija fallecida de la dueña.

Según lo que se contó, Pascuala y su hija tenían una relación única y la pérdida fue irreparable. Por eso, debido al dolor, ella tomó la decisión de embalsamar al cuerpo de su hija y ubicarlo en la vidriera, para de esa forma verla todos los días.

Tras la difusión de la noticia, los ciudadanos llamaron a la tienda y denunciaron el hecho. Sin embargo Pascuala negó todo. Actualmente, el dueño de La Pascualita se llama Mario González y trata de que la leyenda del maniquí no muera, para así atraer a más gente.

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