Música

Luca Not Dead

Se cumplen 30 años del día en que Luca Prodan apareció muerto en su casa de San Telmo (22 de diciembre de 1987). El músico italiano fue totalmente disruptivo para la cultura rock de nuestro país y, si bien mucho se ha escrito sobre él, siempre es interesante recordar su vida y obra, aunque en este caso nos vamos a centrar en su vínculo con Córdoba, provincia que fue el génesis de Sumo, la banda que transformó su vida y también la historia musical de nuestro país.

La cosa se inició cuando Timmy Mackern , quien fue compañero de aventuras de Luca en el colegio Gordon Stand del Reino Unido (lugar donde estudió el Príncipe Carlos) decidió volverse a la Argentina y formar una familia. El italiano no se llevaba muy bien con la metodología del colegio y se había escapado a su país natal, donde cayó preso y también en las adicciones. Antes había visto  y vivido desde adentro el nacimiento del punk en Londres y había trabajado en una disquería muy prestigiosa.

La historia es conocida, cuando Prodan estuvo preso recibió  una carta de MacKern donde se lo veía junto a su familia recién formada en las sierras de Córdoba. El cantante vio esa postal como un lugar para escapar de sus adicciones, se dio el último pico antes de subir al avión y llegó a Nono en el Valle de Traslasierra. Allí conoció a la dupla  Alejandro Sokol /Germán Daffunchio y surgió el prólogo de Sumo.

Vale recordar que la Argentina atravesaba una dictadura y estaba totalmente alejada de las vanguardias musicales del mundo, sobre todo cuando se inició la guerra de Malvinas y la música en inglés fue casi mala palabra para nuestro país. En ese marco, Luca trajo los sonidos post punk y el folk mezclados con reggae (cuando acá ni si quiera se sabía cómo se pronunciaba la palabra) y  les puso su impronta totalmente particular. De hecho, con el paso de los años, Joy Division se parece a Sumo y no al revés.

La estadía de Luca en nuestro país fue breve (siete años), pero alcanzó para ser lo suficientemente contundente e innovar con su sonido, con su actitud, e incluso con su estética anti-estrella que luego terminó influenciando a muchos músicos. Es necesario aclarar que, para reconocer al verdadero Sumo, es  necesario haberlo visto en vivo. Entonces recurrimos a dos músicos que tuvieron la chance de vibrar con al sexteto en directo:  Adrián Suppo y Diego Elkin, ambos miembros de Elvira Pop, una prestigiosa banda de culto para la inmensa minoría.

«La primera vez que vi a Sumo en Córdoba fue en diciembre del 85 ,en el Teatro Griego y fue alevoso. Nunca vi una cosa así. Ese año había salido Divididos por la Felicidad. Se cortó la luz en el medio del show y siguieron tocando Superman Troglio  Roberto Pettinato. Estaban zapando ellos dos hasta que, en un momento, apareció el pelado y se paró en el borde del escenario y empezó a hablar, ‘pueblo de Atenas’ y todos se reían. Hasta que volvió la luz y la banda empezó a tocar nuevamente». Recuerda el baterista, Adrián Suppo.

Dentro de la mitología, se dice que el calvo aprendió castellano en la sierras de Córdoba mirando en Canal 12 las películas en las que participaba la actriz  Virna Lisi, films que él ya había visto en su idioma original, y  a esta leyenda adhiere el baterista. La banda tocó muchas veces en la provincia e incluso acá se inició y dio su último show (Chateau Rock 88) ya sin el cantante.

En los años 80 las bandas argentinas no giraban todo el tiempo por el país como sucede ahora. La oportunidad de verlas era una vez por año y con suerte. «Una pequeña anécdota que tengo es que ese año 85, la primera vez que lo vi a Sumo, yo tenía que leer una una despedida a los de sexto año en el acto de fin de año de la secundaria y yo dije no iba a leer, entonces, antes de que termine el acto, me fui a ver a Sumo», manifestó Suppo.

Por su parte, Elkin recuerda el show en el Estadio de Atenas (concierto al que asistieron estos dos músicos sin conocerse aún) al que fue con sólo 13 años. «El recuerdo que tengo es el de la mirada de un niño de 13 años», aclara Diego. «Fui a verlo porque me llevó mi viejo en el auto porque la publicidad que hicieron por televisión era del tema Los Viejos Vinagres en la que salían ellos adelante de un muro y decía ‘Sábado tanto en Atenas'», recuerda.

«La presentación fue en invierno en Atenas y, cuando largaron con El Ojo Blindado, se armó un pogo tremendo y en ese pogazo yo no entendía nada. No sabía lo que era eso, me parecía una cosa rara» , subraya. Es que Sumo tenía una costado punk que en nuestro país no era muy conocido.

Otro aspecto interesante de la personalidad de Luca es que, a pesar de haber sido formado en uno de los colegios más prestigiosos del mundo y hablar varios idiomas, no tenía reparos en sentarse a charlar con cualquiera sin importar la clase social-política- económica de esa persona. Suppo tuvo la oportunidad de hablar con él antes de un Chateau Rock: «La única vez que crucé una palabra con Luca fue en el Chateau Rock. Luca le daba bola a cualquier periodista sin importar de qué medio sea.  Entonces estábamos en los vestuarios y había unas escaleras en las cuales la gente lo rodeaba y era muy habitual hacerle ping-pong de preguntas porque era muy gracioso lo que respondía. Entonces le preguntaban ‘¿Charly García?’ y decía tal cosa; ‘¿Nito Mestre‘? Tal otra; ‘¿Fito Páez?’  y respondía ‘es el hijo de Charly García y Nito Mestre ‘, y así. Entonces le tirábamos grupos: ‘Pink Floyd‘- ‘ah muy bueno’, dijo. Ahí también le preguntaron por Joy Division y miró a todos, pero yo le dije ‘New Order» y me me miró fijo y me dijo, ‘mejor’ , y me acuerdo cómo me clavó la mirada.

Para cerrar este anecdotario, Elkin cuenta cómo fue la trastienda del recital en  el que presentaron el disco Llegando Los Monos (1986) en Atenas y hace una comparación con Charly García, quien en ese entonces estaba en la cúspide de su trayectoria y había sacado Tango junto a Pedro Aznar. «La diferencia de Luca con Charly García, yo antes lo había ido a ver a Charly cuando tocó con Pedro Aznar,  es que Charly se fue como un rock-star, se fue por atrás; mientras que Luca Prodan se fue por adelante y le daba la mano a la gente, saludaba. Esa es la diferencia que yo noté con Charly García», cierra el compositor de Elvira.

«Una cosa que fue alevosa fue cuando tocaron Virna Lisique en la parte del medio que dice ‘The sky is falling, the sky is falling ‘  se pone re denso. Entonces el sonidista puso todo al mango y parecía que se caía el cielo, prácticamente», conmemora.

En suma, la obra y el estilo de vida de Luca fueron trascendentales para la historia del rock argentino. Tanto, que resulta inabarcable dar detalles sobre la música sin que quede algo en el tintero. Por eso, en este anecdotario celebramos a Luca desde su relación con la provincia que lo cobijó y lo inspiró a formar una banda de rock . Luca Not Dead.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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