Música

Los cimientos de la nueva generación

Es domingo 2 de mayo del año 2010 y el frío pega fuerte en la ciudad. Hay planes de salir y lo más tentador es ir al sitio por donde pasan las tendencias artísticas de Córdoba, Club Belle Epoque, aunque corre el rumor de que está clausurado. Llegamos y vemos una fila, un guardia y las puertas cerradas. Efectivamente está clausurado, pero los dueños se la juegan y abren igual para un selecto grupo de 200 personas. Adentro nos encontramos con amigxs que fueron a ver a Pablo Dacal y una banda nueva llamada Onda Vaga. En minutos la banda sube al escenario, toca en cuero, sin amplificación y la rompe. Los asistentes quedamos de cara ante la propuesta cantada a los gritos y con potencia. A sólo unos meses de ese tremendo concierto, Onda Vaga llegó a la máxima popularidad y Dacal fue reconocido por La Era del Sonido, disco vital para el movimiento de cantautores que tuvo auge en la primera década del siglo. La anécdota pinta en cuerpo entero el significado que tiene este reducto para las novedades estéticas. 

GÉNESIS

Antes de que Güemes se convirtiera en el polo gastronómico cool que es actualmente, había un bar llamado Valentina donde la bohemia cordobesa pasaba las noches más zarpadas. A sólo unas cuadras, en barrio Observatorio, funcionaba Gould -justamente en el pasaje Gould-, un pub con propuestas artísticas alternativas a todo lo que ofrecía la ciudad. A fines de ese 2008 la Docta se invadió de colectivos artísticos, pero faltaba un lugar que funcionara como el meollo de la cuestión. Fue entonces que en abril de 2009, de la fusión entre ambos bares surgió el Club Belle Epoque, un sitio desprejuiciado que se encargó de aglutinar la cara alternativa de la ciudad.

CIMIENTOS DE LA NUEVA GENERACIÓN

A diferencia de otros sitios, el club se destacó por interesarse verdaderamente en el arte cordobés. Fue pionero en retribuir económicamente a los artistas de Córdoba por el hecho de que hagan sus canciones. Para poner en contexto, si en esos años tenías una banda, en la mayoría de lugares tenías que pagar para tocar o vender entradas y, en el mejor de los casos, tenías que hacer covers de otros artistas para que reconozcan tu actividad. Este recinto vino a patear el tablero y muchas de las agrupaciones que suenan hoy tuvieron su debut en ese escenario.  «Cuando nosotros abrimos, la escena estaba medio pinchada y las condiciones para tocar en la mayoría de los lugares eran medio hostiles porque, o tenías que pagar, alquilar tu propia sala, si no te daban cierta cantidad de anticipadas que tenías que vender, comenta Franco Gil, mentor del espacio. «Irrumpimos en un momento justo y cambiamos la política de contrataciones porque le empezamos a pagar viáticos a las bandas, lo cual fue un pilar fundamental para el crecimiento de la escena», reflexiona.

Otra característica y bandera que plantó el club desde un principio fue la alteridad y el eclecticismo: «La heterogeneidad fue un pilar fundamental para nosotros. Si bien somos celosos en la curaduría de lo que presentamos y buscamos calidad, en la pista te podías encontrar con Happy Mondays, The Stone Roses o Primal Scream y en otra sección se podía escuchar cuarteto», recuerda Gil y aclara: «Nunca tuvimos esa cuestión esnobista de que ‘somos indie o somos lo otro’. Eso es una estupidez». Por otra parte empezaron a armarse fiestas temáticas de distintos géneros (ska, reggae, música balcánica, brit pop, stoner, indie, etc.) y ciclos que incluían música cordobesa, donde pasaron los primeros sellos discográficos de la Docta (Ringo Discos y LoFi Records) sumado a cientos de artistas emergentes.

El tiempo pasó y el lugar se consolidó como el gran templo de los sonidos emergentes cordobeses. Así, las sillas que estaban en el galpón del escenario se sacaron para tener más capacidad, la pista de baile en la parte interior de la casa empezó a estallar y el patio se transformó en el gran punto de encuentro del arte de cordobés.

Si nombramos artistas que suenan en la música emergente argentina, enseguida nos damos cuenta que la mayoría tuvieron su paso por el club:  El Mató a Un Policía Motorizado, Mataplantas, Usted Señálemelo, Conociendo Rusia, Los Espíritus, Poseidótica, Humo del Cairo, Juan Román Diosque, Ca7riel, Acorazado Potemkin, etc. También clásicos alternativos como Palo Pandolfo, Toto, Leo García o La Sobrecarga tuvieron su noche de gloria en el lugar.

El próximo sábado 26 de abril La Taberna festeja sus 10 años con un tremendo line up conformado por Peces Raros, Las Sombras y Telescopios. Además habrá curaduría musical y será otra noche de encuentro con la familia del under cordobés. Hoy las ideas de los márgenes llegaron al centro y conviven, mientras Belle Epoque festeja la década en la cual las ideas artísticas encontraron el lugar apropiado para su desarrollo.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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