Música

La última misa

El 4 de agosto del 2001 Los Redondos presentaron oficialmente  Momo Sampler  en Argentina (había sido presentado en Montevideo, Uruguay). La ciudad elegida fue Córdoba y 42 mil personas se dieron cita en el Chateau Carreras para ver a una banda en su plenitud en un descomunal concierto. Ninguno de los que asistieron esa noche se imaginó, ni por asomo, que esa sería la última misa.

Si bien el grupo había insinuado que la fiesta podía llegar a su final, tanto en Villa María (“Este es un cubo que puede parar de girar”, dijo Solari en ese entonces ante los desmanes del público) como en el Monumental (“probablemente esta sea la última noche que toquemos”), el clima tenso de los últimos shows había desaparecido en Montevideo con un recital tranquilo. Ese fue el antecedente al show de Córdoba.

La cita estaba pautada a las 19 hs. Desde temprano hordas de fans provenientes desde diferentes lugares del país poblaron el actual Mario Kempes.  El ingreso fue muy tranquilo y en el campo había corridas producto de un efecto dominó que generó el ruido de las tablas dispuestas en el piso del Chateau cuando grupos aislados decidieron moverse. Así algunos se asustaron pensando en que podía haber lío y corrieron desenfrenadamente. Fueron pasando las horas y desde la platea se vio llegar a una ambulancia hacia el costado del escenario. Según el mito, los músicos llegaron en ese vehículo al estadio. Cosa totalmente incomprobable. La cuestión es que  justo cuando se hizo de noche, pasadas las 19: 15, salió una enorme luna y, con ella, la banda al escenario.

Antes, por los parlantes había sonado música hecha para el ritual acompañada por unos dibujos de Rocambole que se proyectaron en las pantallas gigantes. De ese modo sonó la guitarra de Skay junto al bombo de batería para dar paso al saxo de “Unos Pocos Peligros Sensatos”. Fue inmediato al riff que el estadio estalló con esa primera gema. Lo que siguió fue un mix entre grandes clásicos y ,las canciones de Momo Sampler. “El Pibe de los Astilleros” y “Mortal Punto Com” marcaron la trilogía inicial. “Quiero agradecer a la hospitalidad cordobesa”, dijo el Indio, quien también agradeció a un médico por haberle inyectado un decadrón para poder cantar esa noche.

Fue tan claro y potente el sonido de aquella noche que tapó las 42 mil gargantas cantando al unísono. Se sabía que la banda estaba muy consustanciada con defender a toda instancia su reciente obra. De este modo, hubo momentos destacados como “Una Piba con la remera de Greenpeace” y “Rato Molhado”, que marcó el final de uno de los dos intervalos que hicieron.  Después de 5 minutos la banda volvió al escenario con tres rocanroles pegados: “Vamos las Bandas”, “Nadie es Perfecto” y “Mi Perro Dinamita”. Tras esa canción, alguien del público tiró una zapatilla por lo que Solari se mostró enojado. “¡¿Qué te  pensás, que somos Los Violadores, pelotudo !?”, expresó.  “La Murga de Los Renegados” (con un lisérgico solo de Skay) llegó para apaciguar las almas. Se pudo apreciar perfectamente el contraste entre las canciones de Momo Sampler y las viejas, parecían dos bandas diferentes y en ambas facetas lograron la calidad justa.

La noche tuvo dos rituales: el de “Sheriff”, con perfecta combinación entre máquinas e instrumentos, el tema pegó en la gente y erizó pieles; y una versión más lenta de “Juguetes Perdidos” en la cual el Indio dijo, “en esta me van a tener que ayudar”. Miles de bengalas se prendieron y todos los asistentes cantaron cada tramo, muchos emocionados hasta las lágrimas.  También hubo un pequeño segmento dedicado a Oktubre con “Preso en Mi Ciudad”, y “Jijiji”. Habían pasado más de dos horas de show y habían sonado 24 canciones. Acostumbrados al tradicional cierre con “Jijiji” el público ovacionó al grupo y empezó a retirarse. Fue entonces que, con las luces del estadio encendidas, salieron al escenario para que suene “Un Ángel Para Tu Soledad”. Esos fueron los últimos acordes que la banda tocó en vivo.  Entre sombras y sin decir nada, se despidieron, quizá ni ellos sabían que era el último show. De hecho había un concierto anunciado el 8 de diciembre en Santa Fé. Decidieron cancelarlo por la delicada situación del país que desembocó en el desastre del 20 de diciembre de 2001. Sabia decisión del grupo.

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