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¿La Selección no gana por una promesa incumplida?

Los habitantes de Tilcara, en el norte de Argentina aseguran que en 1986, los jugadores de la Selección que entrenaron allí hicieron una promesa a su virgen. Y ese año en México, con Diego Maradona, ganaron la Copa del Mundo.

Fue la segunda para la Argentina. La primera Copa la ganó como local en el Mundial 1978. Pero después de México, a la Albiceleste la persigue la sequía de títulos.

Tilcara era una pequeña población con un solo teléfono, muy distinta a la actual de 7 mil habitantes repleta de hospedajes y posadas, paso obligado de turistas y mochileros hacia la imponente Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad.

«Para nosotros era increíble. En ese tiempo no había ni televisión en Tilcara. Escuchábamos los partidos por radio y a los jugadores les conocíamos las caras solo por las revistas», rememora ante la AFP David Gordillo  (65 años), exfutbolista de Pueblo Nuevo, el club que fue sparring de aquella selección.

Durante las tres semanas de la visita, los anfitriones compartieron todo su tiempo con los futuros campeones. Según Gordillo, en una ocasión se habló sobre la devoción que despierta en Tilcara la Virgen de Copacabana, cuyo santuario en el Abra de Punta Corral es destino cada Semana Santa de una multitudinaria procesión por 15 kilómetros de camino empinado en el cerro.

Fue en esa charla que uno de los jugadores habló de hacer la promesa. «No fue una cosa programada, ni que todos los muchachos fueron a ver a la Virgen. Simplemente fue una promesa informal que ellos no cumplieron y que tendrán que cumplir», afirmó Gordillo en la terraza de su hostel con vista a los cerros.

Sara Vera, de 65 años y dueña del terreno pedregoso utilizado para los entrenamientos, va más allá. Asegura que ella misma acompañó a Bilardo a la parroquia de Tilcara y, ante la imagen de la Virgen, lo escuchó hacer la promesa de ir «hasta de rodillas para agradecer». «Cuántos años han pasado y la selección no puede ganar un Mundial», lanzó esta mujer, dolida por el olvido.

El entrenador, famoso por su obsesivo cumplimiento de cábalas, lo negó taxativamente al igual que los jugadores que llegaron a atribuir la leyenda a un intento de promocionar a Tilcara turísticamente.

«Nosotros no tenemos ningún problema en ir a Tilcara, pero que quede claro que no hicimos ninguna promesa. Yo no sé quién lo dijo», afirmó a la AFP, Óscar Garré, exdefensor y uno de los campeones de 1986.

¿La Selección dependerá de esta supuesta promesa o de su juego en la cancha?

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