Entrevistas

La búsqueda de Aznar

A mediados de los años 70 Charly García era asiduo visitante de pequeños refugios contraculturales de rock sinfónico, allí fue donde vio a Madre Atómica y quedó deslumbrado con su joven bajista. Ese bajista era Pedro Aznar y de aquel entonces empezó a forjar una figura que terminó trascendiendo el rock y transformándose en una esfinge de la música popular argentina. El multinstrumentista (para muchos el mejor bajista del rock argentino), compositor, arreglador, cantante e intérprete ha logrado surfear diferentes géneros con total plenitud e impronta propia. Así se inmiscuyó en el mundo de la fusión, que empezó en el año 1998 con su disco «Cuerpo y Alma», y fluyó hasta convertirse en uno de los grandes referentes de esa búsqueda sonora. Este año editó «Contraluz» y un trabajo en el cual a su búsqueda, se agrega la potencia del heavy y la alegría de la ranchera. Se estará presentando el próximo sábado 10 se septiembre en el Espacio Quality. En esta entrevista repasamos diferentes momentos del autor con foco en «Contraluz».

En tu nuevo disco hay géneros para todos los gustos, de hecho el disco empieza rozando el heavy metal con “El sol de California” ¿Cómo fue hacer  Contraluz?

Más que rozando, ¡tirándose de cabeza! Estuve componiendo a lo largo de un año, trabajé en Argentina y en Estados Unidos, en  San Francisco.  Después estuvimos grabando con los muchachos de la banda una semana, hicieron un lindo aporte al disco. Fue un trabajo muy divertido, son lindas las canciones para grabar y para llevar al escenario, son canciones que se llevan muy bien con el escenario.

Canciones de diferentes géneros componen el disco, ¿vos elegiste que sean de distintos géneros?

El trabajo de composición, para mí, es algo que tiene que pasar por la espontaneidad y va surgiendo de esa manera la música, pasa por los estilos que le dan ganas de pasar. Hay canciones que me sorprendieron mucho a mí mismo, como el caso de “Por la Vuelta” que es una ranchera, un estilo que yo nunca había compuesto, pero la canción quiso nacer así, se presentó a sí misma con esa estética y yo soy muy respetuoso de eso: lo que se me va ocurriendo siento que es por alguna razón que sale como sale y en el estilo que sale. Y de hecho no es novedad en mi trabajo en hacer esta fusión de rock con música de raíz latinoamericana, lo vengo haciendo en profundidad desde mi disco “En Cuerpo y Alma” de hace ya casi 20 años. Así que este trabajo es una nueva apuesta por esa misma impronta estética.

Decías al comienzo que es un disco con canciones para llevar al escenario…

Sí, busco siempre conservar lo máximo posible el color que tienen las canciones en el disco porque son búsquedas muy deliberadas. Con el ingeniero Ariel Lavigna trabajamos con mucho cuidado por cada una de las canciones y además, en cada disco buscamos un sonido, un color global que lo represente al disco como un todo más allá de las canciones y me gusta que eso esté al trasladar las canciones al escenario porque es parte de la música la sonoridad.

Antes de que vos te involucres en mezclar el rock con música de raíz latinoamericana, ¿quiénes lo hicieron? Está León Gieco, Arco Iris…

Sí, está muy bien pensado. Gustavo Santaolalla y León Gieco son dos pioneros de ese trabajo de fusión. Yo tuve, además, la suerte de tocar muy jovencito con el grupo Alas, que también fue parte de un movimiento pionero de fusión de distintos estilos musicales: rock, jazz, tango, folklore, esto en los años 70, cuando yo tenía 17 años. Así que viene de vieja data esto, pero pos supuesto ha ido cambiando con el tiempo y se ha ido aggiornando a cada vuelta al camino.

Sos intérprete, compositor, e instrumentista. ¿En qué terreno te sentís más cómodo?

No hay ninguna de esas cosas que sea predominante. Yo disfruto cada una de esas facetas y creo que se complementan unas a alas otras y son distintos ángulos de una mirada más global. Disfruto mucho del trabajo de composición porque es el puntapié inicial, es lo que le da su razón de ser y su material a todas las otras áreas en las cuales yo trabajo: partir de las canciones. Pero ese trabajo, ese oficio es muy lindo porque es un trabajo de búsqueda interior , es sentarte a escucharte a vos mismo a ver qué es lo que algo adentro tuyo está queriendo decir y dejarlo que se exprese, y en eso van involucradas un montón de cosas: va involucrado el oficio que tenés y que fuiste ganando con loa años, con el estudio, con la práctica y con el trabajo; todas las cosas que han ido forjando tu vida como persona y como artista; y también la intuición, el abandonarte a que suene lo que tiene que sonar, a escuchar las ideas como vienen, a tratar de ser un canal lo más transparente posible. Sabiendo siempre que viene coloreado por tu propia experiencia, pero tratando, al mismo tiempo, que lo que viene salga lo más limpio posible. Es un trabajo muy hermoso.

Hoy se cumplen 50 años del último show de The Beatles en el Candlestick Park de Chicago…

Una lástima que lo hayan tirado abajo

Después de que dejaron de tocar iniciaron su etapa más creativa y de mayor experimentación, ¿creés que eso pasó porque dejaron de tocar?

No creo que el hecho de dejar de tocar haya sido el motor fundamental para crear esa obra monumental que crearon. Yo creo que eso ya estaba en ellos y simplemente fue saliendo. El hecho de contar con más tiempo para vivir es importante porque es como tomate un año sabático. Decir, “quiero viajar a alguna parte”, o “quero ir a tal lugar y pasarme unos meses ahí haciendo nada” o en el caso de ellos, se fueron un tiempo a la India, aprendieron meditación, se metieron con artistas conceptuales… después de no haber conocido el mundo por haber estado orbitando en hoteles y en limusinas durante varios años se dedicaron a vivir un poco, y esas cosas impactan en el trabajo de todo compositor: lo que vos vas viviendo es sobre lo que escribís. Yo creo que ese nutrirse fue importantísimo para la obra, y poder tomarse tiempo, y yo creo que para todos los que hacemos esto es muy importante tener en cuenta esos dos factores: escribís como vivís, entonces para escribir una obra trascendente tenés que tener una vida trascendente, y para tener una vida trascendente tenés que saber tomarte los tiempos para todas las cosas; no todo es trabajar, no todo es la carrera, no todo es el éxito, no se trata de eso. Se trata de tu experiencia, de aprender a ser una persona íntegra en el mundo y de reflejarlo en tu obra.

El pintor Jorge Pirozzi decía, “hay que sentarse frente a las puertas de la eternidad a perder el tiempo”.

¡Exactamente! ¡Muy bueno! ¡Qué linda frase! Sólo perdiendo el tiempo ganás el tiempo interior. Cuando vos te animás y te soltás a perder el tiempo es porque estás valorizando lo que dice tu tiempo interno que no es el tiempo de los relojes.

Por Santiago RamosNOTICIAS GAMB

La búsqueda de Aznar
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top