Entrevistas

Detrás de La Cordillera

La Cordillera es una de las películas argentinas más esperadas del año,  con las actuaciones de Ricardo Darín, Érica Rivas, Gerardo Romano, Dolores Fonzi y un estupendo elenco dirigido por la óptica singular de Santiago Mitre. El film trata sobre la historia de un presidente argentino que busca sentar su posición con respecto a diversos temas  y debe asistir a una cumbre de presidentes latinoamericanos en donde se definirán cosas importantes. Allí ocurren diferentes circunstancias que terminan de darle forma a una historia compleja en la que también aparece Marina, su hija, encarnada por Dolores Fonzi. Antes del estreno en todo el país, la actriz nos cuenta cómo fue la construcción de su personaje y detalles de cómo se hizo el film. «Obviamente que ahora que ya se está por estrenar, la película superó las expectativas de una primera idea inicial que surgió en conversaciones informales….. estoy feliz y orgullosa de este peliculón», explica. Aquí la entrevista completa.

¿Cuál fue la perspectiva que tuviste cuando Santiago te propuso actuar en la película? ¿Cómo fueron esas primeras lecturas?
Leí un guion que me gustó mucho desde el principio. Ya estaba enterada un poco de la idea inicial y el guion, cuando lo leí, me gustó mucho. A mí él me parece un gran talento en todo sentido y sabía que iba a estar bueno. Igual iba a hacer la película de cualquier manera: hubiese sido lo que sea. Me hubiese ofrecido al personaje de Marina , al de Luisa o al del presidente, lo hubiese hecho. Es difícil porque no es lo mismo que cualquier guión. No es que me llega un guion y yo acepto o no, Santiago es mi compañero y compartimos mucho el proceso creativo, desde el principio hasta el fin en todos los sentidos. Obviamente, ahora que ya está la película terminada, que se está por estrenar, superó las expectativas de una primera idea inicial de que surgió en unas conversaciones informales en cualquier situación cotidiana y estoy feliz y orgullosa de este peliculón.

¿En primera instancia fuiste el personaje Marina?
No. En primera instancia no sabía qué iba a ser. O sea, que fuese Marina fue después, más avanzado el proceso, ya casi a punto de empezar los ensayos.

¿Cómo construís los personajes?
Mucho depende del guion, de lo que requieren los personajes y de la demanda emocional que tenga en cada película. Pero en este caso nos juntamos mucho a hacer trabajo de mesa con Santiago y Ricardo de analizar cada textos y cerrar bien cada escena y después de eso concentrarme en lo que requería emocionalmente cada escena. O sea, la hipnosis; encontrar ese estado tan particular de esa hipnosis, que es una convención de la película porque las hipnosis son con los ojos cerrados, en general. Fue eso, mirar a cámara y cómo encontrar un estado que pudiese abstraer de la cámara misma también. Después la escena final. Cada escena requiere un trabajo distinto. Entonces era ver en ensayos la totalidad del personaje y después fragmentarlo porque siento que es un personaje fragmentado que llega a la película medio rota y en un borde. Entonces fragmentar cada escena y a cada escena hacerla única, como si fuese la única vez que apareciese.

¿Te pusiste a estudiar sobre la hipnosis?
Busqué a ver si había algo que me pudiese inspirar y no porque las hipnosis son, en general, con los ojos cerrados. Entonces había que encontrar una hipnosis nueva en esta escena. Obviamente hablando con Santiago y sabiendo cómo la iba a filmar, pensando en ese estado que era necesario para estar ahí mirando a cámara hipnotizada.

¿Cuánto aportó cada personaje a construir tu personaje?

Sobre todo con Ricardo, que ya somos amigos desde hace mucho tiempo, y es un actor muy generoso que está abierto a escuchar lo que vos tenés para decirle, él también te dice; cuando está abierto ese juego donde los dos podemos opinar lo del trabajo del otro con cariño, para el bien del otro y para el bien de la escena y bien de la película, había mucho ida y vuelta. O sea, Ricardo me podía decir cualquier cosa y yo a él. Había como un ida y vuelta de compinches actorales. Santiago da lugar a eso también. Abre el juego a que los hagamos activo y lo hagamos propio al proceso.

¿Sos de laburar varias películas al mismo tiempo?
No es muy posible eso. O sea, sí podés por ahí hacer algo, estar filmando algo y ensayar algo, o hacer tele y filmar de noche, pero es muy poco probable. Hace mucho tiempo, cuando tenía veinte y pico y no tenía hijos, estaba haciendo tele, filmaba una película a la tarde y me iba a hacer función al San Martín a la noche. Hacía tres cosas a la vez y no es usual, te volvés loco.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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