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Descubren qué pasa por nuestro cerebro antes de morir

Una de las preguntas universales que se hicieron los humanos a los largo de toda la historia es,  «¿qué pasa cuándo nos morimos?». Esta incógnita se intentó resolver por medio la filosofía, la religión  y mediante todas las ciencias, aunque nunca se pudo llegar a una conclusión definitiva. Ahora, un grupo de científicos de  la Universidad de Charité de Berlín y de la Universidad de Cincinnati (EE.UU.) lograron hacer un estudio que aportará información de la neurobiología de la muerte.

«Despolarización de la difusión terminal y el silencio eléctrico en la muerte de la corteza cerebral humana», es el nombre del estudio que  intenta dar cuenta de lo que siente nuestra mente antes de morir. Así fue que estudiaron la muerte cerebral de personas  que habían sufrido accidentes de tráfico terribles, accidentes cerebrovasculares y paros cardíacos. Después de varias observaciones llegaron a la conclusión de que es posible la restauración del cerebro, y así en el futuro podrían salvarse vidas en el futuro.

 

 

Así es el proceso del cerebro antes de morir:

Básicamente, las neuronas funcionan llenándose de iones cargados, creando desequilibrios eléctricos entre ellos y su entorno lo que les permite generar los pequeños choques que constituyen sus señales. Y mantener ese desequilibrio, escribieron los autores, es un esfuerzo constante. Para alimentarlo, esas células beben del torrente sanguíneo, tragando oxígeno y energía química. Cuando el cuerpo muere y el flujo de sangre al cerebro se detiene, las neuronas privadas de oxígeno intentan acumular los recursos que les quedan, explican los investigadores. Enviar señales de un lado a otro es un desperdicio de esos preciosos últimos sorbos de vida. Por lo tanto, tanto como sea posible, las neuronas se callan, y en su lugar usan sus reservas de energía restantes para mantener sus cargas internas, esperando el retorno de un flujo sanguíneo que nunca llegará.Como esto ocurre en todo el cerebro simultáneamente sin propagarse gradualmente, se denomina «depresión no dispersa». A esto le sigue una «despolarización de difusión» (SD), que se conoce coloquialmente como un «tsunami cerebral». Involucra una gran liberación de energía térmica pues el equilibrio electroquímico que mantiene las células vivas del cerebro colapsa, lo que lleva a su intoxicación y destrucción. Todo ello observaron los científicos en los pacientes. Y a medida que sus niveles de oxígeno caían precipitadamente, la actividad eléctrica se les silenció en todo el cerebro. Fue entonces cuando les llegó la muerte. Reza el informe según publicó la BBC.  

 

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