Entrevistas

«Deberíamos avanzar a que exista un cupo trans»

El portal Silencio le hizo un entrevista a Sara Hebe, donde habló de su último disco, Politicalpari y no dejó ningún tema por abordar. Acá repasamos algunos de los conceptos de la artista que la rompe en las nuevas generaciones a diez años de su primer disco.  “El capitalismo nunca fue tan cool como ahora y en más de un sentido el escenario te recuerda a la década del 90, cuando no había un mango y las marcas en sí estaban de moda. Pero a diferencia de lo que pasaba en ese momento, hoy ya no da quedarse en silencio”.

¿Politicalpari es una forma de resignificar el anglicismo (“pari”) que tanto se escucha en el trap y en el reggaetón?
Es muchas cosas y se presta a una multiplicidad de lecturas. En principio, es un invento. Me gusta como latinoamericanización de “party”, que suelen pronunciar “pari”. También es un concepto. Creo que en este momento histórico todo está súper politizado y no podría ser de otra manera. A nuestros recis va gente con sus reclamos, con sus banderas, se arman cantos que yo no propongo. Mis recitales son fiestas en las que nos divertimos pero que no dejan de tener ese contenido político. Y lo tienen porque también yo estuve cerca de esas consignas. En la medida de lo posible, siempre voy a tocar en donde está pasando algo y se arma la fiesta política. Pero también es una ironía, porque hay tantísimas lenguas originarias que están siendo o quieren ser invisibilizadas, por la globalización, por los gobiernos, por las empresas privadas que -especialmente en la Patagonia- están corriendo a las comunidades. Y a pesar de ser conscientes de eso, la lengua del imperialismo se mete contra tu voluntad.

¿Te interesa la escena del trap actual?
Sí, me encanta y me parece súper importante. En algún punto, también va de la mano del rap, no los veo como cosas tan distintas. Fijate en el último tiempo cómo explotó el freestyle. Es como un boom, hizo que miles de pibas y pibes hoy estén contando sus realidades. Creo que son muy inteligentes, yo los admiro, incluso aunque no tengan un posicionamiento político, o lo tengan y sea contrario al mío. Me parece que es re válido lo que todos están diciendo y creo que lo importante es que cada uno escriba su texto, desde cualquier expresión: hay un montón de gente bailando, escribiendo, haciendo graffitis o periodismo cultural. Cada uno lo hace desde su punto de vista.

¿Qué comparación hacés entre esta escena y la que viviste vos cuando empezaste a rapear?
Creo que, en un punto, la escena actual es mejor. Me encanta cuando veo a Ca7riel y a Paco bancando a las Abuelas de Plaza de Mayo y promoviendo la búsqueda de la identidad, o que Paco se muestre besándose con un chabón. Hace diez años, los pibes en el hip hop eran re chabones, jamás hubieses visto a dos raperos besándose. Ni hablar de que hay muchas más chicas de las que había en ese entonces. El paradigma está cambiando. Entiendo que hay muchos traperos o reggaetoneros que de afuera se ven como lavados de contenido, pero tampoco creo que ninguna expresión tenga que ser de una manera específica. Le quitaría mucha diversidad. Imagínate que porque alguien haga trap o hip hop se sienta obligado a ponerle contenido social a sus letras, ¡sería un embole! A mí me sale escribir como escribo porque no puedo hacer otra cosa que hablar de lo que pasa a mi alrededor, pero está buenísimo que haya otro tipo de canciones.

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Ese contenido político es la continuidad más relevante de todo lo que hiciste, pero el sonido sí fue cambiando desde tu primer disco.
Desde La hija del loco para acá, mis canciones se fueron transformando bastante. A mí siempre me gusta mucho lo último que hice, porque creo que una va evolucionando y porque lógicamente lo más reciente que hago es lo que mejor representa el momento por el que estoy atravesando. Politicalpari para mí es un plato nuevo con los mismos condimentos. Tiene una cumbia, un tema más rockero, uno con instrumental dancehall y bastante rap como en todos los demás. Quizás este es más eléctrico, un poco más oscuro y con más letras, a veces sin ningún estribillo. También hay más instrumentales de Ramiro Jota y uno de Astroboy (en “MMQTF”), que es de Islas Canarias y que conocí por internet porque escuché raperos que él produce. Hubo muchas colaboraciones y creo que estuvo bueno que interviniera más gente, le dio mucho aire al disco. Por fuera del sonido, creo que en estos 10 años cambió mucho mi forma de trabajar. Estoy tratando de pensar mucho más antes de entrar a grabar, tomarme otros tiempos. Antes era todo una vorágine y creo que ahora estoy un poco más tranquila.

Antes decías que un gran cambio es que hay muchas más chicas haciendo música. ¿Qué pensás sobre la regulación de la presencia femenina con iniciativas como la ley de cupo?
Me interesa que se haga una ley de cupo femenino, aunque creo que deberíamos avanzar a que exista un cupo trans. Pienso que es uno de los muchos caminos en los que hay que avanzar y lo celebro. Las fechas en las que los line ups son íntegramente femeninos también me parecen espacios que están buenos. En tanto que sea laburo para mí y quienes trabajan conmigo, yo acepto y me sumo. La condición es que sea un espacio en el que me sienta cómoda. De todos modos, por fuera de estas iniciativas, creo que hay que laburar a nivel micro, cada una en su equipo de trabajo. En mi banda quiero siempre sumar más chicas. Ahora tenemos una bajista de 17 años, de Moreno, que es una grossa, y si empiezo una búsqueda quiero que sea una piba. La acción directa ahí es súper importante, más allá de las regulaciones.

¿Tu debut en el cine con Expansivas viene de la mano de ese compromiso, de esa militancia?
A mí siempre me interesó el teatro, estudié un poquito pero, como muchas cosas, lo dejé. Tengo amigos que actúan y yo no estoy en esa, no me considero actriz. ¡Tengo un cagazo total! La peli se llama Expansivas y creo que se estrena en octubre. Me copó la peli por el papel, sí. Soy una de las hermanas que descubre una red de trata y se cobra venganza. Ramiro García Bogliano es el director y quien me convocó. Fue una experiencia totalmente nueva y la pasé muy bien, me dieron ganas de seguir actuando. Expansivas es una peli que roza el cómic: es sangrienta, de armas, de pelea. Ramiro busca poner a dos mujeres en un lugar donde pocas veces se nos suele ver, el de la violencia. No sólo no se nos muestra tanto en esos roles, sino que, además, cuando una mujer está a los tiros siempre es más condenada y juzgada que un hombre. Pienso que no hay que tener tan mala opinión de la violencia cuando es liberadora. Es divertida, tiene guiños a Kill Bill, y lo mejor es que tuve que poner cara de perro y pegarle a la policía. Me sirvió mucho para sublimar.

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