Entrevistas

Cordera habla de todo

El sábado 9 de septiembre habrá Caravana Mágica en Córdoba porque llega Gustavo Cordera al XL Abasto después de las declaraciones desafortunadas que lo dejaron afuera de los escenarios por un tiempo. El músico llega con una canción nueva llamada Creencias Encarnadas y la idea de repasar los clásicos de todas las épocas (solista y Bersuit Vergarabat). Como accedió a una entrevista extensa, decidimos que las palabras del músico sean protagonistas en una charla sin tapujos donde vuelve a pedir disculpas y ahonda sobre diferentes temas. Aquí Cordera habla de todo.

¿Cómo estás preparando el show que vas a dar a Córdoba?
Lo que decidimos es hacer una lista que contenga las canciones más queridas de todo mi repertorio desde las canciones más significativas, las más entrañables, las que más están metidas en el corazón de la gente, de la época de Bersuit y de la época de La Caravana. O sea, de las dos etapas mías como compositor y como cantante. Al show le vamos a sumar una canción nueva que se llama “Creencias Encarnadas” y que acabamos de presentar hacer cuatro o cinco días en las redes y va a tener su video.

¿Qué buscás en los músicos que te acompañan?
Según mi experiencia personal a los proyectos que conformé los conformé, primero a partir de sentirme atraído por el talento, por la simpatía, por la sensibilidad que tienen para hacer música, para improvisar, para crear. Me gustan los músicos osados, los músicos que se lanzan a cosas nuevas, que tienen cierta ductilidad para naufragar en distintos géneros musicales. Me gusta la gente amplia en ese sentido, no un músico que esté aferrado a un solo género musical. Es mi estilo porque a mí me gusta experimentar distintas historias musicales; en un momento experimenté con la cumbia, en otro momento experimenté hacer con la música folklórica argentina, en otra época con la música uruguaya; ahora estoy interesado en el rock más clásico pero con tecnología. Me gusta mucho lo que está haciendo Twenty One Pilots, Calle 13.

¿Hay algún estilo que te falte probar hacer?
Me gusta muchísimo el trap. El trap más callejero, el trap más guarro.

¿Y eso penetra a la hora de componer?
Sí, porque cuando estoy haciendo una canción enseguida me viene el género musical. Me viene como el deseo de llevarla a una región, llevarla a un lugar, a una geografía y si vos no te imaginás una historia que tenga mucha pausa, aire, cierta sensibilidad, cierta femeneidad, enseguida te viene una zamba; Si te imaginás una noche lumpen, bailando frenéticamente con una historia marginal, siempre viene un cuarteto; La ira tiene mucho que ver con el hardcore; el punk tiene más que ver con un resentimiento adolescente. Las letras, las melodías, las historias piden un género musical.

¿Te gustan mezclar géneros?
A mí lo que me gusta también es utilizar una especie de mestizaje; de repente si mirás el disco La Caravana Mágica Volumen 1, es una experiencia muy interesante de lo que puede pasar con la cumbia, la cumbia como motor central mezclado con la milonga en No Es que Sea Viejo; La cumbia con el tango, como pasa en Asalto de Cumbia; después tenés la cumbia electrónica más clásica y más fina como La Bomba Loca. La Bomba Loca es una canción inexplicable porque es una canción que dura seis minutos y medio, y tiene pianos con movimientos clásicos, reggaetón, raggamuffin, de todo. Es una obra en sí misma y resulta que es una canción muy popular, fue hit dos veranos seguidos. A veces esas experiencias tienen conexión con la gente y hay veces que se distancian mucho de la gente y a la gente les pasa desapercibida. Es como intentar tirar un caño o hacer un sombrerito: a veces te sale bien y otras veces la hinchada te putea.

Además esos discos marcaron una ola de avanzada en cuanto a cumbia electrónica, junto a Juanito el Cantor y El Chávez….
Hay temas de ahí que no podemos dejar de tocar. A mí, si hay un legado que me gustaría dejar a la gente que compone es la osadía, la experimentación. No tener miedo en aventurarse a tener experiencias nuevas, a utilizar los elementos que hay, como en la cocina, y decir a ver qué pasa si el pongo tal condimento a esto

No con el fin de generar vanguardia, sino con el fin de disfrutar, ¿no?
De sentir eso que se siente cuando uno está haciendo algo nuevo. ¿Te acordás cuando eras chiquitito y te encontrabas con una situación nueva, como por ejemplo subirte arriba de una bicicleta, patear por primera vez una pelota, llenar tu álbum de figuritas. Esa sensación yo todavía la experimento cuando me encuentro con algo nuevo en las canciones.

La escucha musical cambió por completo. Algunos artistas empiezan a largar singles porque van al ritmo y a la velocidad de lo que se escucha y otros prefieren largar discos completos, ¿vos qué preferís?
De alguna manera yo estoy padeciendo una crisis como artista en ese sentido. Me doy cuenta de la instantaneidad, me doy cuenta de que esa instantaneidad tiene que ver muchísimo con el miedo. El miedo a profundizar, el miedo a quedarse, el miedo a relacionarse con algo desde la intimidad. Cuando nosotros escuchábamos los discos nos apresábamos de las canciones y las canciones formaban parte de nuestros días, de alguna manera nos acompañan en nuestros procesos internos, la relación de pareja, lo que veíamos del mundo, nuestra cosmovisión, cómo veíamos políticamente el mundo, qué nos pasaba desde el punto de vista de la moral, porque el rock, de alguna manera, vino a cuestionar la moral reinante de un país. Todo eso, de alguna manera, yo siento que está dejándose a un costado por el impacto, algo que impacte y normalmente lo que impacta siempre termina siendo superficie. Un cuerpo desnudo puede impactar, pero no tiene la fuerza de un abrazo, o de una caricia o de una mirada profunda. Yo veo que las artes se las ingeniaron para trasladarse a otros lugares distintos de lo que es la música, por ejemplo en las series. Las series hoy están teniendo una calidad artística y una profundidad artística que se encuentra en la música.

Hablando de series el año pasado participaste en La Última Hora, ¿Cómo fue esa experiencia?
Y esa propuesta surgió porque hay una amistad muy grande con Daniel Araoz y con Mex Urtizberea y también con Gastón Portal. Gastón siempre venía a los conciertos de la Bersuit y de La Caravana y siempre me decía, “voy a hacer una tira y quiero que trabajes conmigo” y me propuso esto. La verdad, me divertí.

Mex te termina matando…
Fue muy graciosa esa escena porque era un revolver de juguete y el chabón no podía disparar. Cerraba los ojos, apuntaba para otro lado y lo teníamos que filmar de vuelta. Fue muy fuerte eso.

Después se hizo una película casi biográfica sobre vos, ¿qué aval tuyo tiene la película?
Se acercó un chico a un camarín, cuando tocamos hace unos años en Montevideo y me dijo, “quiero hacer una película sobre tu vida” y le dije que bueno. Entonces me hizo una propuesta: me dijo que no sabía la dirección hacia donde iba a ir, que con qué se iba a encontrar pero que la película se iba a ir construyendo de a poco. Bueno, se ha encontrado con tantas cosas en este último tiempo que no la ha podido terminar. Recién ahora la está terminando. Y la tuvo que terminar de una manera caprichosa porque es tan vertiginosa mi vida, como la vida de todos los seres humanos, que es muy difícil hacer la película de la vida de alguien que está vivo y que está en plena ebullición y en plena transformación. En medio de la película él se encontró con lo ocurrido el año pasado y tuvo que cambiar la dirección de la película y bienvenido sea porque se hizo mucho más interesante.

En la década del 80 la revista Cerdos y Peces era osada y proponía tapas que desafiaban la moral reinante y provocaban. ¿creés que tus declaraciones del año pasado, si se hubieran hecho en otro contexto, no se hubieran tomado tan mal?
Por supuesto. Sí eso hubiera sido en una charla abierta, donde toda la gente puede juzgar, escuchar y profundizar en lo que dije, no hubiera tenido repercusión. Pero bueno, eso fue en un ámbito cerrado y se tergiversó lo que dije, de manera que tuvo esa explosión que yo ya no pude detener, ni defenderme, ni hacer nada. ¿Quién puede hacerlo frente al poder de las corporaciones mediáticas? Hoy se hace una acusación sobre alguien muchísimo antes de que la justicia se expida.

Hay veces que se generan etiquetas que son difíciles de sacarlas…
Sí, hay que dejar ir las cosas. Dejar que el tiempo pase y que cada persona saque sus propias conclusiones.

¿Vos aclaraste que había sido una actuación?
Si vos estás en un lugar donde te están atacando, te defendés como podés. Hasta inclusive sin saber de qué te están atacando.

A veces los artistas simulan personajes pero no son ellos los que hablan…
Por supuesto. Aparte hay algo fundamental con la gente que es protagonista y que se expone. Cuando vos te estás exponiendo y estás transmitiendo una observación o estás haciendo una observación sobre algo, te vas a sujetar a distintas interpretaciones y en el que cada uno tiene las interpretaciones que tiene. Yo no puedo determinar la mirada y las interpretaciones de los demás, y también hay otra cosa que es fundamental: cuando vos te exponés, te estás exponiendo a decir cosas que conecten con la gente y a decir cosas que no conecten con la gente. Eso ya forma parte de mi vida, yo hace 30 años que hago música y que hago canciones y que me expongo, y creo que la historia total es la que me va a juzgar, no un episodio aislado. Por un episodio aislado vos no podés juzgar a una persona.

¿Y pediste las disculpas?
Por supuesto. Imaginate que lo que menos quise en el mundo es dañar el corazón de nadie. Al contrario, lo mío es acariciar el corazón de la gente, abrazar a las personas. Por eso hago música, si no me dedicaría a hacer otra cosa. Para mí el arte es el acto de amor más sublime que puede tener un ser humano. Yo me siento identificado con el arte, no tanto con lo que digo. A veces me puedo equivocar.

Como dijo Calamaro con respecto a tu caso, “también he sido víctima de abrir mi bocota”.
Se nos escapan a todos. Estaría bueno que el ser humano tenga el beneficio de que podamos equivocarnos y no ser aplastados por eso, ni asesinados, porque una cosa es equivocarse con lo que uno dice y otra cosa es con los hechos. Mi vida es impecable en ese sentido.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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