Entrevistas

Comedia para incomodar

Ezequiel Campa, uno de los principales referentes del Stand Up en Argentina,  anoche presentó CHETO y CHOTO en Córdoba. El artista tiene una extensa carrera como comediante a escala internacional, y una sólida trayectoria como actor en cine, teatro y televisión. Con singular estilo para llevar a cabo sus originales monólogos, repletos de energía y observaciones milimétricas, su tercer show en solitario es una oportunidad única para vivir una experiencia de purísimo Stand Up de alta calidad. Campa viene de participar dos veces en el Festival de Comedia de New York (2014/2015) grabó tres veces para Comedy Central y su primer especial para el mercado latinoamericano en Estados Unidos en Miami para la empresa Comedy Dynamics en el mes de diciembre de 2016. Tiene además varios especiales que se pueden escuchar en plataformas como Spotify y otras. Antes del show que dio anoche en Quality nos dio una entrevista en la que nos contó detalles de su presente.

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¿Cómo craneaste Cheto y choto? 

Cheto y Choto es un show que estrenamos en abril de este año en Capital y estuve armándolo los dos años anteriores, que es más o menos lo que me lleva a armar un show, y creo que representa una etapa de mi vida. A mí me gusta ver los shows de stand ups y compararlo con los discos de las bandas. no me parece que haya shows que sean temáticos, pero sí representan un momento, en el caso de la música, del músico; y en el caso de un comediante me parece que representa estos últimos años de mi vida en los que me encuentro con que tengo 43 años, no tengo hijos y mis padres están grandes, etc. y los temas son más o menos los mismos: el sexo, el dinero, la falta de dinero, la falta de sexo o no, el paso del tiempo, la edad, el amor.

¿Creés que el concepto de “cheto” cambió con el paso de los años? 

Yo creo que el concepto de “cheto” fue cambiando con los años. Cuando yo era chico -a comienzo de los 80/90- ser cheto era irse a Punta del Este, a Pinamar, navegar y esas cosas. Después fue bajando la vara de la mano del deterioro general del país, del mundo, etc. Hoy por hoy, basta con que tengas trabajo para poder ser calificado como cheto.

¿Qué comediantes te gustan o sentís que te influenciaron?

A mí me gustan los comediantes que me hacen sentir incómodo. Me gusto mucho lo políticamente incorrecto, me gusta mucho cuando se corre esa vara y, en ese sentido hay un montón de referentes que por lo general son de afuera porque en la argentina el género es muy joven. Me gusta mucho Bill Burr, Louis CK’s, Sarah Silverman, hay un montón de comediantes que me gustan mucho y nunca me los acuerdo a todos.

¿Qué diferencias hay entre hacer un unipersonal y trabajar con más comediantes?

La diferencia entre hacer un unipersonal y hacer un tipo de humor con más gente son muchas. Hay que consensuar un montón de cosas cuando uno hace un show con otras personas, no todo depende de uno y… nada, no hay ningún misterio, no hay demasiado para explicar. Tenés que ponerte de acuerdo, tenés que ensayar, tenés que repartir la plata, que es lo más feo que hay en el mundo.

¿Cuál es tu metodología de trabajo para armar una obra? 

A mí me gusta ir escribiendo de a poco. No me gusta trabajar muchísimas horas por día, me gusta ir escribiendo de a poquito -todo el tiempo estoy escribiendo ideas, chistes- y después el trabajo más de escritorio es sentarse y que todo eso tenga un sentido, un correlato y ahí va surgiendo el show de a pedazos.  Después se va probando con gente y después, cuando uno cree que más o menos lo tiene, se anima a estrenarlo y ahí empieza un nuevo proceso que es el ir puliéndolo porque con las funciones uno va perfeccionando los chistes, el ritmo y demás. Así que es un laburo permanente, pero en mi caso  es de a poquito.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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