Famosos

Brad Pitt se deconstruye

Una de las películas del año es Había Una Vez Hollywood, la obra final de Quentin Tarantino que cosechó elogios del público y la crítica. Allí, Brad Pitt brilla por sus dotes actorales y por su belleza descomunal.

El actor asistió al Festival Internacional de Cine de Venecia para presentar la película Ad Astra y dio unas entrevistas en las que mostró contra los estereotipos de masculinidad ya que nunca estuvo cómodo con su papel de sex symbol:  «Me pasé los ’90 tratando de esconderme y me volví loco huyendo de la cacofonía de la fama. Me ponía enfermo estar tirado en el sofá con un porro, me sentía patético”, expresó.

 

El jueves, Brad Pitt dio un paso más en su cruzada contra los tópicos masculinos que, a su pesar, lleva décadas encarnando. Ocurrió en el Festival Internacional de Cine de Venecia durante la presentación de su nueva película, Ad Astra. El actor, que a los 25 años —con cara de adolescente y cuerpo de atleta olímpico— entró en Hollywood dando vida a un hombre que parecía estar encantado de ser cosificado en Thelma y Louis, nunca estuvo cómodo con su estatus de sex symbol masculino. «Me pasé los ’90 tratando de esconderme y me volví loco huyendo de la cacofonía de la fama. Me ponía enfermo estar tirado en el sofá con un porro, me sentía patético”, reconoció.

«Esa idea de masculinidad con la que hemos crecido, donde nos enseñaron a ser siempre fuertes, implica negar el dolor, las cosas que sientes, la vergüenza y los remordimientos», afirmó Brad Pitt. «Creo que (en la película) hay una mejor definición para nosotros, los hombres, que consiste en ser más abiertos, con tu familia, con tus hijos y contigo mismo», puntualizó.

«Cuando empecé, me encantaban Mickey Rourke y Sean Penn. Me encantaban porque había rudeza en ellos, que es como se nos enseñó a ser cuando crecimos. Pero también eran vulnerables, crudos y abiertos, y eso es algo que aprecio. Pero lo que veo ahora es una nueva masculinidad, especialmente en aquellos que pasaron por Hollywood y por ese momento de recalibrarse. Ahora se valora un nuevo hombre que es más vulnerable. No se trata de ser blando o sentimentaloide. Me refiero a un hombre que sabe de sus propias imperfecciones y se mantiene alerta sobre ellas. Un hombre vulnerable, con sentimientos reales, más que ser ese machote intentando hacerse el tipo duro. Pero quizá ese sea simplemente yo ahora que me hago mayor, en mi propio viaje, proyectando eso a todos los demás», finalizó en una entrevista al diario británico The Times.

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