Entrevistas

35 años de trayectoria en un solo show

35 años de trayectoria en un solo show

Mañana, jueves 30 de noviembre, Córdoba recibe a unos de los grandes músicos populares de nuestro país, Pedro Aznar. El artista llegará al Espacio Quality para repasar sus últimos 35 años de trayectoria en un solo show en el que la música sonará por orden cronológico desde 1982 hasta la fecha. Como es costumbre desde hace unos años, lo acompañarán: Alejandro Oliva en Percusión, Julián Semprini en batería, Coqui Rodríguez en guitarras y Fede Arreseygor en teclado. Esta gira se enmarca bajo el nombre Resonancia e incluye la reedición de sus 18 discos en un box-set que, además, contiene un ep de canciones nuevas y un súper libro escrito por el propio artista. Antes de esta nueva visita hablamos con el músico.

No es muy común encontrar a artistas que hayan atravesado géneros como el pop y el jazz rock, ¿hay algún género que te sienta más cómodo que otro? 

El rock es , de alguna manera, mi centro operativo. Si bien yo visito muchas otras cosas porque son estilos que me gustan y en los cuales me siento cómodo, el rock es un lugar al cual siempre vuelvo y desde el cual propongo otras visiones a estos estilos alternativos, pero siempre mi centro operativo es ese.

¿Cómo preparás 35 años de trayectoria para un solo show?

Repasamos en el show estos últimos 35 años de carrera solista, mi primer disco salió en 1982,  y en el show tocamos música de cada uno de los 18 discos. Lo hacemos en forma cronológica, el show está planteado como un viaje a través de todo ese tiempo y recogemos de cada disco las canciones más representativas. A groso modo, hacemos dos canciones de cada disco y es también un modo de celebrar el lanzamiento que estamos haciendo de una caja de colección, que se llama Resonancia,  donde están los 18 discos – muchos de ellos remasterizados-, además un EP de 4 canciones nuevas -compuestas y grabadas este año-, y un libro de 96 páginas donde hay montones de fotos, muchas de ellas inéditas y también reflexiones,el desarrollo de cada uno de los discos -canción por canción- y está todo escrito en primera persona, me encargué yo mismo de hacerlo y revisar todo mi archivo fotográfico.

¿Cómo conformás a tu banda? ¿Qué tenés en cuenta? 

Una cosa que tengo muy en cuenta cuando elijo músicos para mi banda es prioricen la música por sobre el dominio del instrumento. Si bien necesito que sean músicos dúctiles, que puedan tocar distintos estilos con seguridad y con dominio, lo que prima para mí es que sean musicales, que tengan una mirada artística, que no solamente sean intérpretes de su instrumento -y buenos intérpretes- , sino que además tengan una visión que vaya más allá, que se puedan meter adentro de cada canción, que puedan interpretar con conocimiento y con una mirada amplia.

Este año estuviste en un tributo a Mercedes Sosa en los Estados Unidos, te halagó la Olivia Harrison -esposa de George-  por tu versión de Isn’t it a Pity, hiciste la experiencia Piazzolla junto a Escalándrum, ¿podés sintetizar cómo fueron estos tres hitos? 

Lo del tributo a Piazzolla fue muy hermoso. Fue un trabajo que me costó muchísimo llevar adelante con el grupo Escalándrum, ellos son excelentes músicos y nos entendimos a la perfección y ensayar ese repertorio fue un gran aprendizaje, ahondar en la música de Piazzolla es como tocar música clásica;  Después el homenaje a Mercedes fue muy lindo, para mí fue volver sobre un recuerdo muy querido  de cuando me fui a estudiar a Estados Unidos, la música de Mercedes era una manera de sentirme en casa, escuchaba muchísimo sus discos y la fui a ver un par de veces que fue a cantar a Boston y era, tal vez, la mejor manera de sentirme cerca de la Argentina y de tener a mi cultura ahí, presente. Así que esta linda vuelta del destino, que me hizo cantar las canciones de su repertorio en Estados Unidos, fue una cosa muy particular.

¿Cómo ves el futuro de la cultura rock? 

El rock nació como una música rebelde, como una expresión de juventud y como una especie de torbellino, como algo que pretendía patear el tablero, barajar y dar de nuevo. Eso fue en la década del 50, que es cuando aparece. Era una música que también era pura energía, que, de alguna manera, se enfrentaba a cualquier academisismo, a cualquier forma de concebir a la música popular como una cosa un poco cargada, un poco espesa, demasiado de academia. Esta era una música que surgía como una expresión de libertad y como una cosa fresca del momento;  y después -en los años 60/70- fue ganando peso político, se convirtió en una música que le dio voz política a toda una generación; más tarde se fue convirtiendo en una cosa que vos encontrás por todas partes, en una cosa que es omnipresente en todo el mundo y empezó a tomar influencias de músicas locales en todas partes del mundo. Nosotros en Sudamérica tenemos una visión propia del rock que es súper interesante, que es que los músicos de cada uno de nuestros países han ido sumando sus músicas locales al rock y no por eso el rock ha perdido su esencia sino que al contrario, ha ganado un color único. Yo creo que en este momento estamos en medio de esa fusión y creo que se están haciendo cosas buenísimas y el futuro de la música de rock va por ahí. Se ha convertido hoy en una música universal como lo fue el jazz en su momento, es una música que se toca en muchísimos países del mundo y es un lenguaje universal, y creo que lo que más ayudó a que se logre eso, es esto que te digo de que se hayan sumado las músicas locales al rock.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

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